
El dolor y la exigencia de justicia se mantienen firmes tras cumplirse más de tres años del trágico asesinato de Astrid Jetzemany, una joven de 19 años que era madre de un niño y cuyo caso continúa sin esclarecerse por completo en el municipio de Calimaya.
Una ausencia que persiste sin respuestas judiciales
El tiempo transcurrido no ha logrado mermar la determinación de la familia de la víctima. Para su madre, la espera se ha convertido en un recordatorio constante de las deficiencias institucionales que rodean a las investigaciones con perspectiva de género en la región. A pesar de que los hechos ocurrieron hace tres años, cuando Astrid fue reportada como desaparecida y posteriormente localizada sin vida, los avances tangibles por parte de las instancias procuradoras de justicia siguen siendo escasos.
La falta de sentencias firmes y de una resolución transparente mantiene el expediente en una situación de vulnerabilidad procesal que indigna a sus seres queridos. Desde el hallazgo del cuerpo, los familiares han señalado reiteradamente que el proceso ha estado marcado por la lentitud burocrática, lo que incrementa el sufrimiento de quienes buscan cerrar este capítulo con la aplicación estricta de la ley.
El impacto social de la violencia de género en el estado
El caso de Astrid Jetzemany se suma a una larga lista de carpetas de investigación que evidencian los retos estructurales que enfrenta el sistema de justicia penal en el territorio mexiquense para erradicar la impunidad en delitos graves contra las mujeres. Organizaciones civiles y colectivos feministas han respaldado en diversas ocasiones el llamado de la madre para exigir que las autoridades ministeriales retomen el caso con el rigor técnico y la sensibilidad que amerita.
La maternidad truncada de Astrid dejó a un menor en la orfandad, un aspecto que los familiares recalcan como uno de los daños colaterales más profundos de esta tragedia. Mientras los meses continúan sumándose al calendario desde aquel fatídico suceso en Calimaya, el grito de exigencia permanece inalterable: que el crimen no quede en el olvido y que los responsables enfrenten las consecuencias legales correspondientes.
