El trasfondo del discurso presidencial en Culiacán
Durante una reciente gira de trabajo por tierras sinaloenses, la presidenta Claudia Sheinbaum atribuyó directamente la espiral de violencia que azota a la región a la controvertida operación unilateral ejecutada por agencias de Estados Unidos que derivó en la captura de Ismael el Mayo Zambada.
Aunque la mandataria federal evitó un choque diplomático directo, el mensaje enviado al otro lado de la frontera fue claro al señalar que las acciones injerencistas no solucionan las problemáticas de seguridad, sino que actúan como un detonante de más conflictos.
“La injerencia no resuelve los problemas, la injerencia provoca violencia.
“¿Qué pide México? Soberanía, cooperación para el desarrollo, que es lo que genera paz.
“¡No queremos injerencia de ningún gobierno extranjero en nuestro territorio, los mexicanos definimos nuestro futuro!”, afirmó la titular del Ejecutivo federal.
Tensiones bilaterales y el factor político local
Esta postura firme surge como respuesta indirecta a las exigencias planteadas por el presidente estadounidense Donald Trump, quien recientemente instó a la administración mexicana a proceder legalmente contra aquellos actores políticos locales que presuntamente facilitaron el fortalecimiento de las estructuras criminales.
El diferendo también toca de manera tangencial la situación política de Rubén Rocha Moya y otros funcionarios estatales vinculados a señalamientos sobre supuestos pactos con la delincuencia organizada. Al respecto, la presidenta subrayó que el porvenir del estado debe ser decidido exclusivamente por sus habitantes, descartando cualquier tipo de intervención desde el exterior.
Despliegue militar y la crisis económica en la región
El territorio sinaloense se ha convertido en el punto con mayor concentración de efectivos castrenses en todo el país, al albergar aproximadamente a 20,000 elementos federales pertenecientes a la Guardia Nacional, el Ejército y la Marina.
Este masivo despliegue operativo busca contener el violento enfrentamiento armado entre las facciones internas del narcotráfico, específicamente entre el grupo conocido como Los Chapitos —acusados de haber entregado al Mayo Zambada a cambio de beneficios legales— y la célula denominada La Mayiza, liderada por Ismael Zambada Sicairos, alias el Mayito Flaco.
La persistente inestabilidad ha provocado un clima de temor generalizado entre los habitantes y ha desencadenado una severa crisis económica local que amenaza con profundizarse de cara a la temporada invernal, a pesar de los constantes refuerzos de seguridad enviados por la Secretaría de la Defensa Nacional a municipios clave como Culiacán y Mazatlán.
