El alcance real del decreto de embargo militar
Se cumple el primer aniversario de la entrada en vigor del Real Decreto-ley 10/2025, una norma orientada a adoptar medidas urgentes frente a la situación en Gaza y de respaldo al pueblo palestino. Durante el debate parlamentario de convalidación celebrado el 7 de octubre de 2025, el Ministro de Economía, Comercio y Empresa, Carlos Cuerpo, defendió que la legislación establecía un embargo total de armamento a Israel. No obstante, el desarrollo práctico de la medida demuestra que una parte significativa de los lazos en materia de defensa continúa activa entre ambas naciones.
Uno de los principales problemas radica en la escasa rendición de cuentas institucional. El Ejecutivo únicamente ha comparecido en una ocasión ante el Congreso de los Diputados para detallar el impacto de la normativa. Dicha intervención tuvo lugar el 4 de marzo de 2026 por parte de la secretaria de Estado de Comercio, Amparo López Senovilla, quien informó de la denegación de 151 licencias y la revocación de otras 21 autorizaciones vigentes, sin ofrecer precisiones sobre los tipos exactos de productos o tecnologías involucrados.
Vacíos legales y operaciones triangulares
El articulado prohíbe explícitamente las exportaciones dirigidas a Israel de material defensivo, doble uso y equipamiento policial o de seguridad. Sin embargo, persisten vías de escape a través de operaciones triangulares dentro de la Unión Europea. Jurídicamente, el envío de componentes a otro socio comunitario se clasifica como expedición y no como exportación directa, lo que elude las restricciones fijadas por la normativa nacional.
A esta situación se suman las exportaciones de carácter temporal destinadas a labores de mantenimiento, devoluciones o incorporación de piezas israelíes en sistemas de armas. Bajo el Código Aduanero comunitario, estas operaciones se enmarcan en regímenes especiales de perfeccionamiento que quedan al margen de los controles ordinarios a la exportación, permitiendo que la industria armamentística mantenga vínculos operativos indirectos con Tel Aviv.
Contratos vigentes y alternativas industriales
El Ministerio de Defensa tampoco ha cancelado formalmente los contratos adjudicados a firmas israelíes o a sus filiales desde el inicio del conflicto. Aunque se anularon los anuncios de formalización de 35 contratos en septiembre de 2025 como medida previa al decreto, los compromisos comerciales siguieron su curso. En febrero de 2026, las empresas responsables de programas clave presentaron alternativas de ejecución para sortear las restricciones legales aparentes.
Entre los proyectos afectados se encuentra el suministro de 168 sistemas de misiles contracarro Spike LR2, adjudicado por 287 millones de euros a PAP Tecnos Innovación S.A.U. La propuesta de la compañía contempla sustituir el misil por el modelo europeo MELLS, fabricado en la República Checa por un grupo que incluye la Fábrica de Municiones de Granada. Pese al cambio de proveedor, el diseño mantiene una vinculación directa con la tecnología de patente israelí original.
Una situación similar ocurre con el programa del sistema lanzacohetes de alta movilidad (SILAM), adjudicado por 697 millones de euros a una unión temporal de empresas donde participa la firma israelí Elbit Systems. Las opciones que baraja el Gobierno apuntan a la adquisición de componentes a través de socios europeos, como la empresa alemana EuroPULS, evitando así la prohibición de importaciones directas desde territorio israelí pero perpetuando la dependencia tecnológica.
Modernización militar y colaboración exterior
Las fisuras normativas también afectan a los Programas Especiales de Modernización impulsados por el Estado, presupuestados en más de 81.956 millones de euros. Mientras el decreto endurece los criterios para las exportaciones abarcando 22 categorías, la prohibición de importaciones se limita a 12 categorías del anexo correspondiente. Esta asimetría permite que vehículos de combate como el Dragón 8×8 utilicen blindajes o sistemas de comunicación desarrollados por empresas israelíes mediante acuerdos de producción bajo licencia en España.
Asimismo, la legislación vigente omite cualquier veto a la cooperación industrial conjunta destinada a terceros países. Un ejemplo claro es el programa de vehículos blindados Hunter para Letonia, valorado en 760 millones de euros, desarrollado de manera conjunta por Santa Bárbara Sistemas y la firma israelí Elbit Systems, la cual suministra las torretas de combate.
Ante este escenario de opacidad institucional y continuidad comercial, diversas organizaciones sociales reclaman impulsar con urgencia la proposición de ley orientada a reformar la normativa de comercio de armas para establecer un veto verdaderamente integral. La iniciativa, impulsada por colectivos civiles, permanece bloqueada en el trámite de enmiendas en el Parlamento desde hace prácticamente un año.
