El impacto de los vertidos en la costa israelí
La destrucción de las instalaciones de saneamiento en la Franja de Gaza ha desencadenado una severa emergencia hídrica en territorio israelí. Una descomunal proliferación de microalgas, alimentada por los vertidos masivos de aguas residuales sin depurar, logró obstruir los filtros de cinco de las seis principales plantas desalinizadoras de Israel.
Como consecuencia de esta obstrucción, las plantas críticas del litoral mediterráneo tuvieron que permanecer cerradas durante varios días y actualmente operan de manera restringida por debajo de su capacidad habitual. Expertos locales advierten que la infraestructura de producción de agua potable del sur del país se encuentra en una situación de extrema vulnerabilidad.
Desde la Asociación Medioambiental Zalul advirtieron que “la contaminación no reconoce fronteras políticas” y explicaron que el flujo constante de elementos como fósforo y nitrógeno estimula directamente el crecimiento desmedido de estos organismos en el medio marino.
Colapso sanitario y ambiental en la Franja
La crisis humanitaria en Gaza continúa agravándose tras años de conflicto armado. Informes de organizaciones internacionales señalan que los bombardeos han inutilizado cerca del 90% de la infraestructura hídrica, afectando pozos, redes de distribución y embalses esenciales para la población palestina.
La falta de suministro obliga a los habitantes a realizar largas filas para conseguir líquido en condiciones precarias. Al respecto, residentes locales como Nas al-Barawi relataron que “cargamos recipientes pesados caminando, o hacemos cola durante horas, gran parte del agua no es potable, y los niños sufren infecciones estomacales recurrentes, diarrea y erupciones cutáneas”.
Por su parte, Omar Shatat, subdirector de la Empresa de Abastecimiento de Agua de los Municipios Costeros, detalló que las plantas de tratamiento locales permanecen totalmente inoperantes. Esto genera un volumen diario de 45.000 metros cúbicos de residuos arrojados directamente al mar y miles de litros adicionales filtrados hacia los acuíferos subterráneos.
Riesgos sanitarios sin fronteras
La acumulación de materia orgánica y la falta de saneamiento propiciaron además una inusual plaga de roedores tanto en los campamentos de desplazados gazatíes como en las localidades israelíes situadas en la zona fronteriza.
Organizaciones defensoras del medio ambiente y la paz, como EcoPeace Middle East, alertan sobre el peligro inminente de epidemias de alcance regional. En este sentido, la directora para Palestina de la entidad, Nada Majdalani, señaló que “ya estamos observando un aumento en los casos de hepatitis A en Gaza, creo que estamos al borde de una catástrofe, y un brote grave en Gaza no tiene por qué limitarse a las fronteras de Gaza”.
Ante este escenario, las autoridades de Israel han solicitado a la ciudadanía un uso prudente del recurso hídrico, ordenando además la suspensión temporal del riego agrícola en el sur del país para mitigar el desabastecimiento, una medida que amenaza con encarecer los productos alimentarios en las próximas semanas.
