
Lo que debía ser una jornada de algarabía y tradición en el Barrio San Miguel Dextha, ubicado en el municipio mexiquense de Naucalpan, se transformó en momentos de terror y zozobra cuando los festejos patronales se salieron de control debido a un incidente con artificios pirotécnicos.
Tradición convertida en emergencia
Las festividades locales suelen congregar a decenas de familias en las calles para disfrutar de las expresiones culturales propias de la comunidad. Sin embargo, en esta ocasión, la quema de los tradicionales artefactos explosivos conocidos popularmente como toritos experimentó una falla técnica que desencadenó una explosión descontrolada.
De acuerdo con los reportes preliminares sobre el incidente, la trayectoria del dispositivo pirotécnico desvió su curso habitual, provocando que las chispas y detonaciones alcanzaran zonas cercanas donde se encontraba el público asistente, generando una situación de alto riesgo para los transeúntes y residentes de la zona.
Estampida y momentos de tensión
Ante la detonación imprevista y la rápida propagación de las chispas, se vivieron momentos de profunda tensión en el lugar. Los asistentes, entre los que se encontraban menores de edad y adultos mayores, tuvieron que abandonar el sitio de manera apresurada para ponerse a salvo.
En las grabaciones difundidas posteriormente sobre el suceso, se aprecia claramente cómo la multitud emprende la huida despavorida por las calles aledañas, intentando resguardarse en viviendas y comercios cercanos para evitar ser alcanzados por los proyectiles pirotécnicos que detonaban sin dirección fija.
Revisión de protocolos de seguridad
Este tipo de incidentes vuelve a poner sobre la mesa el debate en torno a las medidas de protección civil y la regulación en el uso de artefactos explosivos durante celebraciones comunitarias en zonas densamente pobladas del Estado de México.
Hasta el momento, las autoridades locales no han emitido un reporte oficial detallado sobre el número exacto de personas lesionadas o la cuantía de los daños materiales ocasionados por el siniestro, mientras los vecinos exigen mayor supervisión para evitar tragedias mayores en futuras festividades patronales de la región.
