Renuncia el máximo responsable de la Torre Eiffel tras la polémica por vetar a trabajadoras
El director general de la empresa encargada de administrar la Torre Eiffel de París, Patrick Branco Ruivo, ha comunicado su salida oficial del puesto para finales de este año. La decisión llega como consecuencia directa de la controversia generada el pasado mes de septiembre, cuando se marginó al personal femenino durante la visita privada de un grupo ultraconservador hindú.
Conflicto laboral y auditoría externa
Aquel episodio discriminatorio desencadenó una huelga inmediata de la plantilla, lo que obligó a mantener cerrado el emblemático monumento parisino durante toda una jornada de protesta. Ante la gravedad de los hechos, la Sociedad de Explotación de la Torre Eiffel (SETE) encargó una investigación a una agencia externa para esclarecer lo sucedido.
Los resultados de dicha auditoría confirmaron la existencia de graves «disfuncionamientos» en la gestión de aquel protocolo. Desde la SETE calificaron de «inaceptable» la orden de excluir a las empleadas para complacer las demandas de invisibilización de los visitantes, un traspié institucional que precipitó la renuncia de Branco Ruivo, quien ocupaba el cargo desde 2018.
Medidas de renovación institucional
Por su parte, el presidente del Consejo de Administración de la SETE y alcalde del distrito 4 de la capital francesa, Ariel Weil, prometió una profunda reestructuración organizativa. Entre los cambios anunciados destacan la creación de un «auténtico servicio protocolario» y la «puesta en marcha de medidas de formación en favor de la igualdad entre mujeres y hombres».
Desde la entidad gestora reconocieron la labor del director saliente, recordando que gestionó el monumento en la compleja etapa de la pandemia de la covid y encabezó diversos proyectos de modernización. No obstante, su gestión ya acumulaba fuertes críticas previas en áreas sensibles.
Cuestionamientos previos sobre la gestión
La figura de Branco Ruivo se encontraba debilitada desde semanas antes de este suceso. El diario vespertino Le Monde sacó a la luz pública numerosas irregularidades financieras, de seguridad y de control interno que afectaban al monumento más visitado de Francia.
Estas deficiencias estructurales, según denunciaron diversos sectores, ponían en riesgo tanto la viabilidad económica a largo plazo de la infraestructura como la seguridad física de los trabajadores que operan diariamente en el recinto turístico.
