Un punto de encuentro generacional en Chihuahua
Fundado en 1962 por Don Tito García, el legendario Saratoga Drive Inn se consolidó como mucho más que un simple establecimiento de bebidas en Delicias, Chihuahua. Ubicado en un amplio terreno de 4,000 metros cuadrados en la intersección de la avenida Sexta y la calle Quinta Oriente, este espacio redefinió el concepto de la vida nocturna local al combinar una cabaña de estilo americano con un área exterior pensada para recibir vehículos y ofrecer presentaciones musicales en vivo.
El proyecto surgió en una época donde los salones tradicionales comenzaban a perder tracción frente a propuestas más innovadoras. Además de su barra en forma de ele y su distintiva decoración basada en rifles y escopetas de cacería, el negocio destacó por ofrecer un menú inusual para la época que incluía platillos como blackbass a la carnation, taquitos de filete y codornices a la cacerola, acompañados siempre por un plato de cacahuates, limones y salsa.
Alí Babá y los cuarenta cabrones
El dinamismo del lugar atrajo rápidamente a la juventud de la época y a grupos de amigos que convirtieron el sitio en su centro de operaciones cotidiano. Entre ellos destacó una cofradía de jóvenes bebedores bautizada por el propio fundador como “Alí Babá y los Cuarenta Cabrones”, un selecto grupo encabezado por Raúl Talamantes, José Luis Talamantes y Elco Martínez Corella, quienes pasaban largas horas planeando aventuras o disfrutando de la atmósfera del lugar.
El entretenimiento dentro del establecimiento era variado, destacando juegos tradicionales de mesa y una atracción conocida popularmente como el “Chingatito”, una mesa alargada donde los clientes competían deslizando cilindros de acero. Según los cronistas de aquellos años, las tardes y noches en el Saratoga transcurrían entre música de mariachi, bandas y un flujo constante de visitantes que buscaban tanto la convivencia como la novedad del servicio vehicular.
La visita de una estrella de Hollywood y el legado actual
Uno de los episodios más recordados en la historia del local ocurrió una tarde de sábado, cuando un lujoso Mercedes Benz negro se estacionó frente a la entrada. Del vehículo descendió el actor italoamericano Ernest Borgnine, ganador del premio Óscar de la Academia y quien en ese entonces estaba casado con la actriz mexicana Katy Jurado. El intérprete ingresó al establecimiento, conversó en inglés con Don Tito García e invitó una ronda de whisky Jack Daniels a todos los presentes antes de despedirse con la célebre frase: “Well, i see you, son of a gun”.
Con el paso de los años, tras el fallecimiento de su fundador y el cierre definitivo del espacio, el recuerdo del Saratoga se mantuvo vivo en la memoria colectiva de los delicienses. Actualmente, el predio original alberga una sucursal comercial, mientras que los habitantes de la zona bautizaron con cariño a un expendio cercano como el “Saratoguita”. De aquella mítica agrupación de jóvenes que adoptaron el lugar como su segundo hogar, hoy sobreviven únicamente seis integrantes, quienes continúan preservando la historia de una época irrepetible.
Como resume el propio Elco Martínez Corella al recordar su paso por el emblemático establecimiento:
“Para mí el Saratoga fue mi Alma Mater” – Elco Martínez Corella
