La Compañía Nacional de Danza reinventa el clásico El lago de los cisnes en el Auditorio Nacional
El majestuoso escenario del Auditorio Nacional en la CDMX vuelve a ser el epicentro de la alta cultura con el esperado regreso de una de las piezas más representativas del ballet universal. La atemporal historia de amor y tragedia entre el príncipe Sigfrido y la joven cautiva bajo un maleficio adopta nuevas dimensiones interpretativas gracias al trabajo de Cuauhtémoc Nájera, quien funge como codirector y coreógrafo de la Compañía Nacional de Danza (CND).
De la nostalgia de Chapultepec a la grandeza del Coloso de Reforma
Para el público capitalino, esta obra mantiene una conexión entrañable con las tradicionales funciones al aire libre en la Isleta de Chapultepec. Sin embargo, su traslado al recinto de Reforma marca un retorno a la estructura tradicional de la pieza, permitiendo montar la versión íntegra dividida en dos actos y cuatro escenas, fundamentada en la base coreográfica original concebida por Marius Petipa y Lev Ivanov.
Sobre este cambio de formato, el coreógrafo destacó: “Tenía una magia especial hacerla en Chapultepec por la experiencia de estar al aire libre en medio del bosque, pero llegar a un espacio masivo como el Auditorio nos permite mostrar la obra completa y alcanzar a nuevas generaciones”.
La adaptación al imponente escenario requirió un ajuste técnico riguroso y una preparación exhaustiva por parte del elenco. En esta ambiciosa temporada participan más de 70 bailarines en escena, acompañados en el foso por 80 músicos pertenecientes a la Orquesta del Teatro de Bellas Artes, encargados de ejecutar en riguroso directo la inmortal partitura de Piotr Ilich Tchaikovsky.
Exigencia técnica y profundidad emocional
Lejos de centrarse únicamente en la perfección estética de los movimientos, el montaje busca explorar la psique de los protagonistas. Para la compañía, el reto va más allá de la disciplina corporal; demanda una apertura espiritual profunda.
Al respecto, Nájera señaló: “Los personajes principales de El lago de los cisnes tienen una necesidad de profundizar mucho. Se requiere una entrega física de fortaleza tremenda, pero también una entrega emocional brutal que te obliga a explorar mucho quién eres”. Con esta premisa, la dirección artística prioriza la autenticidad psicológica de los roles por encima de la atmósfera puramente fantástica, invitando al espectador a conectar con la fragilidad de los protagonistas.
Esta exploración alcanza su máxima expresión en la compleja dualidad que enfrenta la intérprete al encarnar tanto al cisne blanco (Odette) como al cisne negro (Odile). Esta dicotomía refleja la naturaleza compleja del ser humano, donde una misma persona puede transitar entre la bondad y la oscuridad.
Una experiencia escénica monumental
La propuesta logra fusionar el rigor técnico del ballet clásico con una narrativa visualmente impactante y comprensible tanto para audiencias experimentadas como para nuevos espectadores. La precisión geométrica del cuerpo de baile, la potencia instrumental de la orquesta en vivo y el diseño de vestuario consolidan una atmósfera inolvidable en torno a los temas universales de la lealtad, el engaño y la redención.
Coordenadas, fechas y accesos
Los boletos para presenciar este montaje ya se encuentran disponibles a través de la plataforma de Ticketmaster y en las taquillas del inmueble. Las funciones se llevarán a cabo el próximo sábado 10 de octubre en horarios de 16:30 y 20:30 horas.
Cuando los aplausos silencian la sala y las notas finales de la obra se desvanecen, el hechizo permanece vigente en la memoria de los asistentes, reafirmando que el arte escénico posee la capacidad inagotable de conmover y trascender.
