Por: Isaac Rengifo Carrero
La jugada es un sello registrado que desafía al tiempo y a las defensas rivales. Una carrera indetenible por el sector derecho, un enganche sutil hacia el centro y la definición magistral con la pierna zurda que termina alojando el balón en el rincón más lejano del arco. Esta secuencia, repetida hasta el hartazgo en la memoria colectiva del deporte rey, define la esencia del astro rosarino Lionel Andrés Messi Cuccittini, quien vistió por primera vez la camiseta albiceleste un 17 de agosto frente al combinado de Hungría.
Aquel encuentro amistoso marcó el inicio de una travesía histórica cuando el joven atacante ingresó al terreno de juego al minuto 63 con apenas 18 años de edad. La urgencia de este debut prematuro respondió al intenso interés de la selección de España por asegurar los servicios del talento emergente, un escenario que aceleró la decisión del delantero de representar a su país de origen. Sin embargo, el sueño internacional tuvo un comienzo accidentado y dramático.
La ilusión inicial se desvaneció en apenas 47 segundos, el tiempo exacto que tardó el árbitro alemán Markus Merk en mostrarle la tarjeta roja directa tras una acción confusa. El juvenil Leo abandonó el campo camino a los vestuarios entre lágrimas y con el temor de no volver a ser convocado jamás. De aquel episodio inicial transcurrieron 21 años cargados de evolución deportiva y madurez competitiva.
A lo largo de dos décadas, el capitán argentino portó diversos dorsales como el 15, 18 y 19, hasta heredar el mítico 10 que inmortalizó Diego Armando Maradona. Su tránsito por el equipo nacional abarcó múltiples fases: desde el juvenil silencioso que aprendía de los veteranos hasta convertirse en el líder indiscutible y referente mundial. En ese trayecto, el camino estuvo empedrado de amarguras y derrotas dolorosas en finales decisivas, incluyendo la Copa América en Venezuela 2007, Chile 2015 y la Copa América Centenario 2016, además de los partidos por el título en la Copa del Mundo Brasil 2014 y Norteamérica 2026.
La resiliencia como estandarte ante la adversidad
Lejos de bajar los brazos tras los reveses deportivos, el delantero acumuló cicatrices que fortalecieron su carácter competitivo. Tras fallar un lanzamiento desde el punto penal en la definición de la Copa América 2016 contra Chile, «la pulga» anunció públicamente su renuncia temporal al combinado nacional bajo la premisa de haberlo intentado todo sin éxito. La presión popular y dirigencial logró convencerlo de retornar para encausar la compleja clasificación rumbo a la Copa del Mundo de Rusia 2018, donde el onceno sudamericano se despidió en la instancia de cuartos de final frente a Francia.
El punto de inflexión definitivo llegó cuando el presidente de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), Claudio Tapia, apostó por la contratación del director técnico Lionel Scaloni. Sin un pergamino extenso en la máxima categoría, el nuevo estratega impulsó una profunda renovación generacional e integró a un grupo de jóvenes talentos capaces de respaldar el liderazgo y la jerarquía de Leo.
La recompensa a tanta perseverancia llegó finalmente sobre el césped del mítico estadio Maracaná en la Copa América 2021, certamen donde Messi conquistó su primer título absoluto con la absoluta y rompió una sequía de 28 años sin trofeos para el país. Poco después, la consagración máxima se materializó en la Copa del Mundo de Qatar 2022, protagonista de una definición histórica ante el seleccionado francés que se resolvió en la tanda de penaltis tras un empate vibrante a tres goles, permitiendo que la albiceleste sumara su tercera estrella mundial después de 36 años de espera.
El cierre de una era dorada para el fútbol mundial
Una generación entera creció viendo a Messi con Argentina, compartiendo las alegrías y las horas más oscuras del equipo. Consolidado como una leyenda viviente y considerado por vastos sectores de la crítica especializada como el mejor jugador de todos los tiempos, el capitán tomó la decisión de cerrar su ciclo internacional a los 39 años.
Las estadísticas de su trayectoria con la selección nacional reflejan una dimensión monumental: 207 partidos disputados, 125 goles anotados y 68 asistencias repartidas. Su palmarés incluye la Copa del Mundo Sub-20 de 2005, la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Pekín 2008, las Copas América de 2021 y 2024, la Finalissima 2022 y el Mundial de Catar 2022.
Convertido en sinónimo absoluto de perseverancia y superación personal, el delantero se despide del combinado nacional dejando una huella imborrable y un manual de conducta deportiva para las futuras generaciones de futbolistas. El sacrificio demostrado por la camiseta celeste y blanca quedará grabado de forma perpetua en los anales del balompié internacional.
