Cuestionan métodos internos en el partido guinda
El escenario político interno de Morena en el estado de Chihuahua atraviesa por momentos de alta tensión luego de que Martín Chaparro, quien fuera dirigente estatal de la fuerza política, expresara su descontento públicamente por la forma en que se definió la coordinación en Ciudad Juárez, recayendo la responsabilidad en la figura de Andrea Chávez.
A través de sus plataformas digitales, el exlíder partidista argumentó que la cúpula nacional del movimiento incurrió en prácticas centralizadas al designar directamente a la figura coordinadora. A su juicio, esta resolución gubernamental y partidaria se aparta tajantemente de los cauces normativos estipulados en los documentos básicos y reglamentos internos que rigen a la institución.
La exigencia de cumplir con los estatutos vigentes
Dentro de sus señalamientos, el político chihuahuense recordó que la normativa interna obliga a la publicación previa de una convocatoria abierta, instrumento mediante el cual las bases y simpatizantes interesados pueden inscribirse formalmente para someterse posteriormente a un ejercicio demoscópico que determine al perfil idóneo.
Bajo esa premisa, el inconforme apuntó que el ejercicio de medición popular habría dado un resultado legítimo, sugiriendo incluso que la propia legisladora contaba con las capacidades para triunfar en un escenario competido. Ante esto, lanzó una interrogante directa hacia los altos mandos del instituto político: “Entonces para qué obviar el procedimiento?”.
Críticas severas a la dirigencia nacional por prácticas del pasado
La postura adoptada por el exdirigente no se limitó a un reproche administrativo, sino que escaló hacia un plano ideológico, equiparando las decisiones recientes con los métodos tradicionales de los partidos opositores que la autodenominada Cuarta Transformación ha combatido discursivamente durante años.
Durante su pronunciamiento, cuestionó la congruencia entre el discurso oficial y los actos concretos dentro de las estructuras partidarias:
“¿De qué sirve llenarnos la boca hablando de democracia participativa, de revocación de mandato, de ‘el pueblo manda’, si en la práctica repetimos las mañas del PRIAN?”, enfatizó, advirtiendo sobre una brecha profunda entre los ideales pregonados y la realidad de los acuerdos cupulares.
Llamado urgente a la democracia interna y rechazo a imposiciones
Hacia el final de su posicionamiento, Chaparro hizo un llamado enérgico a las autoridades nacionales del partido para garantizar transparencia absoluta, exigiendo el respeto irrestricto a los procesos abiertos y a las encuestas auténticas, las cuales —según su perspectiva— no deben convertirse en simples simulaciones burocráticas.
“No queremos ‘coordinadores’ impuestos desde un escritorio. Queremos democracia de verdad”, sentenció el exdirigente, alertando que tanto la militancia activa como la ciudadanía en general poseen la capacidad crítica para detectar cuando las acciones contradicen los postulados fundacionales del movimiento.
