Washington prepara el inicio de una campaña de extracción masiva de recursos en suelo groenlandés
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha anunciado que su administración ultima los preparativos para poner en marcha una campaña de extracción a gran escala.
Las labores se centrarán en la búsqueda de petróleo, gas y minerales en el territorio autónomo, según los planes detallados por el mandatario norteamericano.
Un potencial energético sin rival
A través de un comunicado público, el líder estadounidense ha enfatizado la magnitud de las riquezas ocultas bajo el hielo ártico.
«¡La exploración masiva de petróleo, gas y mineral se está preparando para comenzar en nuestra nueva y bella Groenlandia!», ha señalado el presidente, haciendo referencia al estatus estratégico que otorga a la isla.
De acuerdo con las estimaciones manejadas por la Casa Blanca y diversos especialistas, los yacimientos de crudo de fácil acceso en esta región superan con creces a los de cualquier otra zona del planeta.
Enclave militar estratégico
Más allá del atractivo comercial y energético, el jefe de Estado ha subrayado la relevancia geoestratégica del territorio para la seguridad occidental.
Para el dirigente, la posición geográfica de la isla resulta insuperable tanto para la estrategia de defensa como para las operaciones ofensivas de la Alianza Atlántica.
«Cualquier ataque futuro sobre Estados Unidos tendrá que pasar por Groenlandia, donde nuestra Defensa derribará sistemáticamente drones, misiles o cualquier otra forma de armamento todavía no concebido», ha advertido.
Asimismo, el mandatario ha destacado que este enclave ártico proporciona una ventaja táctica inigualable en términos de tiempo, localización y campo visual frente a potencias rivales.
Antecedentes de un pacto tenso
Este nuevo anuncio económico y militar se produce apenas tres semanas después de que las delegaciones de Estados Unidos, Dinamarca y Groenlandia sellaran un entendimiento histórico.
El pacto institucional se rubricó durante los actos de la Asamblea General de las Naciones Unidas, tras un periodo de fuerte tensión diplomática.
Meses atrás, las advertencias de la Casa Blanca sobre el uso de la fuerza y la posible intervención militar en la isla habían generado una crisis profunda entre los socios occidentales.
El documento final garantiza una presencia militar permanente para Washington en el territorio ártico y restringe de forma tajante la influencia de potencias como China y Rusia.
Al mismo tiempo, el acuerdo firmado ante la primera ministra danesa, Mette Frederiksen, y el mandatario groenlandés, Jens-Frederik Nielsen, salvaguarda la soberanía formal de Copenhague.
También reconoce de manera explícita el derecho a la autodeterminación de la población local, cerrando un capítulo de intensas fricciones internacionales que se arrastraban desde el primer mandato de Trump.
