Trump frena las sanciones contra el Kremlin para abaratar los carburantes antes de las urnas
A apenas tres semanas de las elecciones legislativas, la Casa Blanca ha decidido dar un giro drástico a su política exterior respecto a Moscú. El objetivo principal de esta maniobra es conseguir una bajada notable en los precios de los combustibles que alivie el bolsillo de los votantes estadounidenses.
Un castigo legislativo que queda sin efecto
El pasado 18 de septiembre, el Congreso estadounidense dio luz verde a un paquete punitivo contra Moscú. Esta normativa fue bautizada como la ley Lindsey Graham en tributo al influyente legislador fallecido poco antes.
Sin embargo, la vigencia de estas medidas ha durado menos de un mes. El presidente Donald Trump firmó este viernes un decreto ejecutivo para paralizar dichas restricciones económicas, una decisión que ya ha sido notificada formalmente al poder legislativo.
Justificación oficial y silencio político
Para frenar la aplicación de estas penalizaciones, la administración republicana ha apelado directamente a la seguridad y estabilidad del país. Según el argumento oficial enviado al Capitolio, esta moratoria responde estrictamente a la defensa de los intereses nacionales.
“He presentado ante el Congreso una certificación en la que se afirma que la concesión de dicha exención en este momento redunda en beneficio de los intereses nacionales de Estados Unidos”, expresó Donald Trump en el documento oficial.
El Ejecutivo se había mostrado sumamente reservado desde que la iniciativa salió adelante con un amplio consenso bipartidista. La presión sobre los congresistas se había intensificado notablemente tras los requerimientos públicos del mandatario ucraniano, Volodímir Zelenski, quien exigía una postura más firme contra la agresión rusa.
El pacto energético con Vladímir Putin
Esta suspensión de castigos económicos llega inmediatamente después de cerrar un acuerdo estratégico en materia de diésel con el líder ruso, Vladímir Putin. La meta urgente del gobierno norteamericano es inundar el mercado interno con carburante extranjero para contener la inflación energética.
A través de las plataformas digitales, el mandatario estadounidense detalló las cifras del entendimiento comercial. Moscú se comprometió a enviar de forma inmediata un primer lote de más de 300.000 toneladas de gasóleo, al que le seguirán 500.000 toneladas adicionales durante el mes de noviembre.
El flujo energético continuará incrementándose de manera progresiva en los meses posteriores. El propio gobernante confirmó que se entregarán 1 millón de toneladas inmediatamente después, complementadas con un paquete de 3 millones de toneladas adicionales en un breve plazo temporal.
