Indignación por agresión familiar en Tultitlán
Un nuevo caso de violencia intrafamiliar ha generado profunda indignación en el municipio de Tultitlán, ubicado en el Estado de México. En esta ocasión, una persona de la tercera edad se convirtió en víctima de agresiones sistemáticas por parte de su propio descendiente, quien busca apoderarse de la propiedad donde ella reside.
Los hechos, que han sido documentados y difundidos ampliamente, ponen de manifiesto la vulnerabilidad en la que viven muchos adultos mayores frente a familiares sin escrúpulos que recurren a la intimidación y la fuerza física para conseguir beneficios materiales.
Violencia física, verbal y psicológica
De acuerdo con la información recabada sobre el caso, la afectada ha sufrido constantes agresiones que abarcan desde el maltrato verbal y psicológico hasta ataques directos a su integridad física. Este hostigamiento constante tiene un objetivo claro: presionarla para que abandone su inmueble y ceda los derechos de su patrimonio.
Vecinos de la zona han señalado que la situación de la víctima es alarmante, ya que el agresor actúa con total impunidad dentro del domicilio, aprovechándose de la falta de redes de apoyo inmediatas para la mujer y de la lentitud con la que a menudo avanzan las denuncias por violencia familiar en las instancias correspondientes.
Exigen intervención urgente de las autoridades
Ante la gravedad de los ataques y el riesgo inminente en el que se encuentra la agraviada, la ciudadanía y diversos colectivos locales han alzado la voz para exigir la intervención inmediata de la Fiscalía General de Justicia del Estado de México (FGJEM) y de las dependencias municipales encargadas de proteger los derechos de las personas adultas mayores.
Especialistas en derecho familiar y derechos humanos recuerdan que el despojo de bienes cometido por familiares directos constituye un delito grave que no debe minimizarse como un simple conflicto doméstico. Por ello, se hace un llamado urgente para que se otorguen medidas cautelares de protección a la víctima, se detenga al presunto responsable y se le garantice a la madre un entorno seguro donde pueda vivir sin el temor constante de ser desalojada por la fuerza.
