El impacto devastador del frío y los bombardeos en Ucrania
Un reciente informe elaborado por la comisión independiente de expertos enviada por la Organización de las Naciones Unidas a territorio ucraniano detalla cómo la población civil ha tenido que enfrentar condiciones extremas durante las épocas invernales. Testimonios recogidos por el organismo reflejan el miedo constante a morir congelados, con viviendas donde el frío se volvía insoportable y residentes obligados a permanecer en sus pisos por temor a quedar atrapados en ascensores durante los frecuentes apagones. Durante los meses más crudos, las fuerzas armadas rusas intensificaron los ataques contra infraestructuras críticas utilizando misiles y drones de largo alcance, lo que redujo drásticamente la capacidad de generación térmica en el país.
Los expertos Erik Møse, Pablo de Greiff y Vrinda Grover documentaron que estos bombardeos sistemáticos provocaron interrupciones prolongadas en el suministro de calefacción, electricidad, gas y agua. Los ataques redujeron la capacidad de generación de energía térmica en un 70% en las zonas más afectadas, dejando a millones de civiles sin servicios básicos en un contexto donde las temperaturas descendieron hasta los -21 grados centígrados. La frecuencia de las operaciones militares y la destrucción repetida de las mismas instalaciones dejaron al límite la capacidad de reparación del país.
Política estatal y crímenes internacionales
El documento presentado ante la Asamblea General concluye que las autoridades rusas han cometido crímenes de guerra al dirigir ataques deliberados contra bienes civiles, así como crímenes de lesa humanidad en la modalidad de otros actos inhumanos. El grupo de expertos entrevistó a 255 personas y determinó que la campaña de destrucción energética se llevó a cabo de manera intencionada y bajo una directriz estatal orientada a infligir sufrimiento. La situación se agravó tras las declaraciones públicas del Ministerio de Defensa ruso, que lanzó advertencias directas como “en invierno, os congelaréis” a través de sus canales oficiales de mensajería.
El presidente de la comisión, Møse, advirtió sobre las graves consecuencias que esta exposición prolongada al frío y la privación de servicios esenciales generan en la salud física y mental de la ciudadanía. Los comandantes rusos conocían perfectamente el carácter indispensable de estas instalaciones para la supervivencia urbana, por lo que la magnitud geográfica y la repetición de los bombardeos evidencian un carácter generalizado y sistemático dirigido a debilitar a la población no combatiente.
Investigación sobre acciones ucranianas y trata de personas
El informe también analizó las operaciones militares de Kiev contra infraestructuras energéticas en Rusia y en las regiones bajo control ruso, incluyendo la campaña para desconectar la península de Crimea de sus redes logísticas. Aunque se registraron cortes de suministro y problemas de abastecimiento civil en zonas como el óblast de Belgorod, la comisión no pudo profundizar en el impacto de dichos ataques debido a la falta de colaboración y acceso negado por parte de Moscú.
Por otro lado, la investigación documentó graves violaciones relacionadas con redes de tráfico de personas. El organismo halló pruebas contundentes de que las autoridades rusas han traficado con ciudadanos de 29 países mediante engaños y coacciones para incorporarlos a sus fuerzas armadas. Las víctimas respondían a ofertas laborales lucrativas y, a su llegada a Rusia, eran obligadas a firmar contratos militares mientras se les confiscaban sus documentos de identidad y teléfonos móviles para ser desplegados en las líneas del frente.
