Se cumplen cinco meses desde el trágico accidente que provocó la desaparición de la pequeña Mariana Valentina Domínguez Valdez, quien cayó accidentalmente a un canal de aguas. A pesar del tiempo transcurrido y de las dificultades que presenta este tipo de operaciones, las labores de localización no se han detenido.
Esfuerzos incansables de la sociedad civil
Ante la desesperación de los familiares y la lentitud institucional, integrantes del colectivo Ehécatl mantienen de manera independiente las acciones de rastreo en la zona. Esta agrupación ciudadana ha asumido la responsabilidad de peinar las inmediaciones del afluente con la esperanza de hallar indicios que permitan esclarecer el paradero de la menor.
Los voluntarios han recorrido kilómetros de riberas y puntos estratégicos donde la corriente podría haber arrastrado a la niña, enfrentándose a condiciones adversas y a la falta de recursos especializados, un esfuerzo que ha sido reconocido por los allegados a la víctima como un pilar fundamental para mantener vigente el caso.
Un reclamo constante de justicia y apoyo
La tragedia de Mariana Valentina ha puesto sobre la mesa la urgente necesidad de mejorar la infraestructura urbana y la seguridad en torno a los canales de la región, los cuales suelen carecer de la señalización y los cercos perimetrales adecuados para prevenir este tipo de percances.
Mientras el tiempo avanza, los familiares de la menor y las organizaciones sociales insisten en que la búsqueda no cesará hasta agotar todas las posibilidades, haciendo un llamado a las autoridades competentes para que refuercen los trabajos de inspección y brinden el respaldo necesario a las brigadas civiles que continúan peinando el terreno.
