Una salida que desata tensiones al interior del partido
La reciente decisión de la síndica Dalila Villalobos y del regidor Vicencio Chávez de abandonar las filas del Partido Revolucionario Institucional (PRI) en Hidalgo del Parral generó una fuerte respuesta por parte de la dirigencia estatal. Desde la perspectiva de la fuerza política, esta dimisión no solo refleja una falta de compromiso con los ideales partidistas, sino que evidencia una marcada incongruencia y un acto de franca deslealtad hacia el instituto que los cobijó y potenció durante años.
Durante décadas, ambos servidores públicos recibieron el respaldo institucional, el impulso y la confianza de la militancia tricolor, elementos indispensables para que pudieran consolidar sus respectivas trayectorias en el servicio público y alcanzar cargos de representación popular.
Respuestas y cuestionamientos de la dirigencia
El partido tricolor en la entidad cuestionó severamente los argumentos presentados por los funcionarios para justificar su separación, calificando de infundadas sus quejas sobre una supuesta falta de apoyo institucional. De acuerdo con la postura oficial, la dirigencia estatal siempre estuvo presente, incluso en momentos sumamente complejos y de violencia.
La dirigencia estatal expresó sobre este punto: «La dirigencia estatal en los momentos de violencia siempre respaldo a la sindica cuando era regidora” nunca se le regateó nada. Es extraño que digan que no recibieron apoyo, cuando son lo que son por el apoyo del PRI.»
Para la cúpula priista, la actitud mostrada por Villalobos y Chávez demuestra que las aspiraciones personales terminaron por imponerse ante cualquier principio ideológico o compromiso comunitario, dejando en evidencia una conducta guiada por el oportunismo y la soberbia en la política.
Llamado a la congruencia y la ética en el servicio público
Ante este panorama, el instituto político enfatizó que la lealtad y la congruencia representan los pilares fundamentales que deben regir la conducta de cualquier representante popular, advirtiendo que resulta inaceptable aprovecharse del respaldo de un partido por largos periodos para después dar la espalda a la confianza depositada.
Al respecto, el posicionamiento oficial subrayó: «La lealtad, la congruencia y el compromiso con la ciudadanía son valores fundamentales de la actividad política. No se puede construir una trayectoria durante décadas bajo el respaldo de un partido y después desconocer los principios y la confianza que permitieron alcanzar posiciones de representación popular.»
Asimismo, el partido señaló que este tipo de acciones manda un mensaje negativo y desalentador para las nuevas generaciones que buscan incursionar en el ámbito político, ya que priorizan la ambición de poder sobre el bienestar social y el trabajo colectivo.
La postura institucional frente a los intereses individuales
El PRI en Chihuahua también hizo alusión a los presuntos acercamientos y negociaciones que ambos políticos habrían sostenido con fuerzas opositoras, recordando que cualquier actuación dentro del servicio público debe conducirse bajo la estricta transparencia y sin anteponer agendas particulares.
Sobre la verdadera naturaleza del ejercicio gubernamental, la dirigencia puntualizó: «La política debe ejercerse con principios, convicciones y causas, no como un instrumento para satisfacer ambiciones personales. Quienes anteponen sus intereses a los compromisos asumidos con la militancia y la sociedad terminan alejándose de la verdadera vocación del servicio público.»
Finalmente, el instituto político reafirmó que la estructura partidista se mantiene sólida y firme, destacando que ninguna persona o ambición individual se encuentra por encima de la historia y los ideales de la organización.
Concluyendo con un mensaje dirigido a sus bases, el partido sentenció: «Los cargos son temporales, pero los principios, la congruencia y la lealtad deben permanecer. El PRI seguirá trabajando con quienes verdaderamente creen en sus ideales, en sus causas y en el compromiso de servir a Chihuahua.»
