Una movilización internacional sin precedentes en la logística global
Trabajadores de más de 100 puertos distribuidos en 22 países se preparan para secundar un paro parcial o total en protesta contra el genocidio en Gaza y la creciente militarización de las infraestructuras marítimas. Los sindicatos denuncian que las terminales portuarias se han convertido en nodos logísticos clave para el tránsito de material bélico y armamento. Esta protesta aspira a superar el alcance de la primera huelga coordinada celebrada el 6 de febrero en una veintena de enclaves.
La acción conjunta pretende inmovilizar al menos 40.000 contenedores durante una sola jornada. Más de 25 organizaciones sindicales de los cinco continentes participan en esta iniciativa internacionalista. En el caso de Italia, la convocatoria se complementa con una huelga general promovida por la Unión Sindical de Base (USB), un sector con fuerte implantación entre los operadores portuarios que popularizó el lema de bloquear toda la actividad logística.
El Mediterráneo como eje central de la protesta
El impacto principal de la huelga se concentrará en las costas mediterráneas, donde los puertos adheridos aglutinan el 62% de toda la actividad de contenedores del área. Entre las instalaciones afectadas figuran Marsella, Génova, Gioia Tauro, Tánger, El Pireo y Mersin. La CGT francesa encabeza los paros en el país galo sumando a la protesta un total de 24 puertos, incluido el de Le Havre.
“Este 30 de octubre, más de 100 puertos de todo el mundo tomarán acción. Todo el tramo comprendido entre el sur de Francia y el Pireo, casi 1.100 millas náuticas de costa y tres días y medio de navegación para un buque portacontenedores, quedará esencialmente cerrado al tráfico”, afirmaron los portavoces sindicales durante una rueda de prensa en Roma.
Impacto económico y rechazo a la economía de guerra
Los organizadores estiman que más de dos millones de dólares en carga quedarán inactivos durante la jornada de huelga. Según sus cálculos internos, un solo día de retraso puede acarrear costes equivalentes al 2% del valor de la carga, lo que se traduce en pérdidas estimadas de hasta 43 millones de euros, sin contabilizar las incidencias acumuladas en las jornadas posteriores ni el efecto de la huelga general italiana.
Francesco Vignarca, miembro de la red italiana Paz y Desarmamento, advierte sobre la peligrosa deriva actual: “Es evidente que en este momento, cuando el plan y las políticas para el rearme aumentan el dinero a disposición de la industria militar y su propia producción, también se percibe en ámbito logístico y a nivel de transporte hacia los principales núcleos de conflicto, como Oriente Medio”. El analista subraya que el transporte de armamento prioriza las vías marítimas debido al elevado riesgo de la vía aérea.
El trasfondo político y las críticas al gobierno italiano
En Italia, la movilización refleja el malestar social frente al mantenimiento de relaciones comerciales y militares con Israel por parte del Ejecutivo liderado por Giorgia Meloni. A pesar de que el Gobierno anunció la suspensión de licencias de exportación militar tras los sucesos del 7 de octubre de 2023, investigaciones de entidades como The Weapon Watch denuncian la continuidad de los envíos.
Carlo Tombola, investigador de dicha organización, señala que “un informe de la entidad Giovani Palestinesi identificó más de 480 transferencias realizadas por Italia en los tiempos posteriores al 7 de octubre”. Ante la falta de transparencia gubernamental, los trabajadores portuarios han decidido ejercer su derecho a la objeción laboral para frenar el flujo de suministros destinados a los teatros bélicos.
