El histórico medio independiente ruso Novaya Gazeta anuncia su cierre definitivo tras tres décadas
El fin de una era para el periodismo ruso
El icónico medio de comunicación independiente Novaya Gazeta ha anunciado este viernes su cese definitivo de operaciones. La decisión responde a una campaña sistemática de hostigamiento y censura impulsada desde las más altas esferas del gobierno ruso, poniendo fin a tres décadas de periodismo crítico e investigativo en el país euroasiático.
La redacción, cuyo exdirector Dmitri Murátov fue distinguido con el premio Nobel de la Paz en 2021, comunicó la dolorosa noticia a través de su plataforma oficial, marcando un hito sombrío para la libertad de expresión bajo la administración de Vladímir Putin.
Un cierre forzado por la represión estatal
En su comunicado de despedida, los periodistas del rotativo fueron contundentes al describir la situación límite que enfrentan. “Nos han matado. El 9 de noviembre apagaremos la luz en nuestra casa, donde vivimos 30 años, apagaremos los servidores y nos marcharemos. El periódico ya no existe. Las autoridades y los servicios secretos rusos obligaron a la redacción a detener su trabajo”, denunció el medio.
Los profesionales recordaron que, tras haber sido despojados de su licencia para operar tanto en formato impreso como digital en territorio nacional, continuaron realizando su labor informativa desde el extranjero. Sin embargo, las presiones actuales los han dejado “echados a la calle, sin medios de subsistencia, bajo la amenaza constante de represiones”, según lamentaron en el texto.
Ataques directos y asfixia financiera
El equipo de redacción detalló que la ofensiva gubernamental incluyó tácticas de asfixia económica absoluta, mediante la inhabilitación de sus canales de recaudación de fondos y el bloqueo de sus vías de financiación con lectores y simpatizantes.
“Nos privaron de fondos. Completamente. Se trata de una acción coordinada (…) por agentes del Servicio Federal de Seguridad (FSB) que se han infiltrado en todas las organizaciones”, especificaron los periodistas, apuntando directamente a los organismos de inteligencia rusos como los ejecutores de esta maniobra.
Asimismo, el medio recordó los graves ataques sufridos por su liderazgo y plantilla, mencionando que “nuestro redactor jefe, el premio Nobel de la Paz Dmitri Muratov, fue atacado, quedando casi ciego. No se presentaron cargos penales, a pesar de que conocían a los autores. Entonces, nuestros periodistas comenzaron a ser etiquetados como ‘agentes extranjeros’”.
Un reflejo de la deriva autoritaria del país
Para la redacción de Novaya Gazeta, el desmantelamiento del periódico trasciende el ámbito corporativo y representa el síntoma más claro de la transformación política de la nación en los últimos años.
“Esta no es solo nuestra historia personal. Es la historia de un país y una sociedad que están siendo aniquilados exactamente de la misma manera. Esto lo están haciendo el FSB, el Ministerio de Justicia, la Fiscalía y otros que privatizaron el Estado y usurparon el poder”, advirtieron, al calificar la actual gestión como una “dictadura militar”.
El rotativo concluyó señalando que los argumentos oficiales sobre la defensa de la legalidad son falaces, ya que “la Constitución ha sido violada, golpeada y amordazada”, y sentenciaron que el fin de su proyecto informativo constituye la prueba más fehaciente de la vulneración sistemática de los derechos civiles en Rusia.
