El optimismo oficial respaldado por las cifras
Durante la inauguración del Simposio Global de Inversionistas del Milken Institute en la Ciudad de México, el secretario de Hacienda, Édgar Amador, sentenció ante líderes financieros y fondos de inversión que las cosas están mejorando para la economía de México.
Lejos de tratarse de una declaración optimista sin sustento, el funcionario federal respaldó su postura en indicadores contundentes. El Producto Interno Bruto (PIB) registró un incremento anual de 1.9 por ciento durante el segundo trimestre, mientras que el Indicador Global de la Actividad Económica (IGAE) avanzó 3.4 por ciento en julio y 3.5 por ciento en agosto. Además, el INEGI estimó un avance oportuno de 3.7 por ciento para septiembre, marcando la tasa anual más elevada para dicho mes desde 2023.
A esto se suma una tasa de desempleo situada en un mínimo histórico de 2.6 por ciento, un crecimiento en las exportaciones del 30 por ciento en lo que va del año —donde las ventas de equipo de cómputo duplicaron su volumen— y una inversión extranjera directa sin precedentes que alcanzó los 34 mil millones de dólares tan solo en el primer semestre. Asimismo, más del 83 por ciento de los envíos hacia Estados Unidos ya se benefician del marco del T-MEC.
La distancia entre los analistas y la realidad macroeconómica
Este panorama positivo contrasta drásticamente con las previsiones que mantenían la mayoría de los expertos económicos. A mediados de año, las encuestas del Banco de México (Banxico) y de Citi México situaban el crecimiento estimado para 2026 en apenas 1.1 por ciento, mientras que la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) lo calculaba en 0.8 por ciento antes de ajustarlo al alza en septiembre.
El comportamiento de las proyecciones financieras estuvo marcado por la volatilidad. Tras un cierre favorable en 2025, el consenso elevó sus expectativas a 1.5 por ciento, pero las presiones inflacionarias, la escalada arancelaria y los conflictos geopolíticos obligaron a recortarlas nuevamente. No obstante, el rango oficial planteado por la Secretaría de Hacienda, situado entre 1.8 y 2.8 por ciento, terminó por reflejar de manera más fiel el comportamiento real de la actividad productiva frente al escepticismo inicial de los mercados.
Esta discrepancia abre un debate profundo sobre la falta de autocrítica en el sector financiero. Así como ocurrió en 2025 —cuando organismos internacionales pronosticaron contracciones que nunca ocurrieron—, las correcciones a los modelos de análisis suelen realizarse de manera silenciosa, evitando admitir públicamente los errores de cálculo frente a la evidencia empírica.
Los retos económicos que asoman en el horizonte
A pesar del dinamismo mostrado recientemente, los especialistas advierten que el optimismo debe manejarse con mesura ante diversos factores de riesgo. El cuarto trimestre enfrentará una base de comparación más compleja, una posible moderación en el sector exportador tecnológico y la incertidumbre persistente en torno a las negociaciones comerciales con Estados Unidos.
Adicionalmente, el encarecimiento del petróleo por encima de los 115 dólares y un repunte inflacionario que alcanzó el 3.6 por ciento en la primera mitad de octubre —cifra que habría escalado hasta el 5.2 por ciento sin los subsidios gubernamentales a los combustibles— limitan el poder adquisitivo de la población. En el frente monetario, la tasa de interés de referencia se ubica en 6.50 por ciento mientras Banxico evalúa sus próximos pasos, al tiempo que el tipo de cambio opera bajo presiones significativas.
De cara al año 2027, las perspectivas exigen cautela. La indefinición en la revisión del T-MEC, la reducción de los requerimientos financieros del sector público al 3.9 por ciento del PIB y la evolución del ciclo inversor en inteligencia artificial representan desafíos determinantes. Con un consenso que anticipa un crecimiento cercano al 1.8 por ciento para el próximo año, la atención se centra ahora en la capacidad de los mercados para reconocer sus desaciertos y ajustar sus metodologías ante una economía nacional que continúa desafiando las previsiones tradicionales.
