Halloween en medio de la tensión social
La coincidencia de la festividad de Halloween con una nueva jornada de movilizaciones en Francia ha puesto en jaque a las autoridades. A pesar de las advertencias oficiales y de una legislación estricta que prohíbe ocultar el rostro en las calles, cientos de manifestantes optaron por marchar con máscaras y disfraces para expresar su descontento en la capital.
La normativa gala castiga esta práctica con multas de hasta 1.500 euros al considerar que el anonimato facilita los altercados. Sin embargo, los participantes restaron importancia al veto. “La ley es bastante ambigua al respecto y en la práctica pueden detenernos”, reconoció Shana, una estudiante universitaria de 21 años presente en el recorrido.
Reivindicaciones heterogéneas y crítica al coste de vida
El desfile, que cumplió su tercer sábado consecutivo de convocatorias bajo un fuerte dispositivo policial, reunió demandas muy diversas. Los carteles sobre el encarecimiento de la vida diaria convivieron con la estética de la cultura pop, destacando figuras como Mario Bros, Batman, Spiderman y el ogro Shrek. “Esa prohibición es totalmente ridícula”, exclamó un asistente ataviado con una careta verde, acompañado de una pancarta con el lema “No queremos una vida de ogro, lo que queremos es poder adquisitivo”.
Junto a las quejas por la inflación, el movimiento estudiantil y social incorporó consignas antirracistas y denuncias contra la violencia policial, avivadas tras un recentísimo atentado en las afueras parisinas. La figura del presidente Emmanuel Macron y de la líder ultraderechista Marine Le Pen concentraron gran parte de los reproches de los manifestantes.
Incidentes aislados y balance oficial de participación
Aunque la mayor parte de las marchas transcurrió en un ambiente pacífico, el final de las movilizaciones dejó enfrentamientos y cargas policiales en puntos clave de París y otras metrópolis como Marsella, Lyon, Rennes y Toulouse. Las fuerzas del orden emplearon gases lacrimógenos y cañones de agua para dispersar a los grupos que se negaban a abandonar las calles tras concluir el trayecto autorizado.
Según los datos facilitados por el Ministerio del Interior hasta media tarde, la participación nacional se situó por debajo de los registros anteriores, contabilizando a casi 100.000 manifestantes menos en comparación con la semana previa. Por el contrario, los sindicatos y organizadores elevaron las cifras globales hasta alcanzar varios cientos de miles de asistentes en todo el territorio francés.
