Bombardeo ruso contra una escuela en Zaporiyia deja al menos veinticuatro civiles muertos
Un trágico bombardeo perpetrado por las fuerzas armadas de Rusia en la localidad ucraniana de Komishuvaja, situada en la convulsa región de Zaporiyia, ha cobrado la vida de al menos 24 personas. El ataque se produjo cuando los residentes locales se congregaban en un centro educativo para recibir suministros básicos.
Impacto directo en una zona de asistencia humanitaria
Según el balance oficial divulgado por el Servicio de Emergencias de Ucrania, el devastador suceso dejó además a numerosos heridos y víctimas mortales entre los servidores públicos. Entre los fallecidos figuran dos rescatistas y cuatro agentes de policía que trabajaban en las labores de auxilio.
El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, condenó con firmeza la agresión a través de sus canales oficiales. “Los ataques fueron dirigidos contra una escuela utilizada para propósitos humanitarios, la gente estaba recibiendo ayuda humanitaria allí”, expresó el mandatario al lamentar la tragedia.
Estrategia destructiva y búsqueda de supervivientes
El dirigente ucraniano detalló que la aviación rusa desplegó una decena de bombas aéreas de gran potencia dotadas de sistemas de guiado propios. Lo más alarmante del operativo fue que los proyectiles posteriores al impacto inicial alcanzaron directamente “el refugio donde la gente se guarecía”, agravando considerablemente el número de bajas.
Por su parte, el responsable de la Administración Militar Regional de Zaporiyia, Mijailo Semikin, alertó en su canal de Telegram sobre la presencia de un gran número de desaparecidos bajo los escombros. “Las operaciones de búsqueda y rescate siguen en marcha en el lugar de los hechos. La lucha por salvar cada vida continúa&rdquo, aseguró el funcionario local.
Rechazo rotundo a la vía diplomática
Para el gobierno de Kiev, este episodio demuestra que Moscú rechaza cualquier vía de entendimiento. Zelenski subrayó que las tropas rusas conocían perfectamente la dinámica de la zona, ya que los habitantes que permanecen en Komishuvaja acuden semanalmente a ese punto exacto para abastecerse.
El presidente calificó el asalto como un claro indicio de que el Kremlin elude la distensión. “Con estos crímenes, Rusia envía una señal totalmente opuesta”, aseveró, al tiempo que exigió una “respuesta contundente y dura” por parte de la comunidad internacional frente a este nuevo crimen de guerra.
