El panorama financiero y el equilibrio entre impuestos
El análisis detallado del informe de finanzas públicas correspondiente al tercer trimestre revela una dinámica fiscal sumamente interesante al contrastarse con los lineamientos de la Ley de Ingresos proyectada para 2027. Durante los primeros nueve meses del periodo anual, el Impuesto Sobre la Renta (ISR) experimentó una contracción real de 5.3 por ciento, lo que dejó un déficit de 137 mil millones de pesos en comparación con la meta establecida originalmente.
No obstante, este desajuste económico fue compensado de manera casi exacta por el comportamiento del Impuesto al Valor Agregado (IVA). Dicho gravamen al consumo mostró un incremento real de 12 por ciento, alcanzando su mejor desempeño desde el año 2021 y rebasando las previsiones gubernamentales por 144 mil millones de pesos. Gracias a esta dualidad, la recaudación tributaria total se mantuvo estable con un avance marginal del 0.7 por ciento en términos reales.
Factores detrás de la caída del ISR y el auge del consumo
De acuerdo con la Secretaría de Hacienda, el descenso en la recaudación del ISR obedeció principalmente a que las declaraciones anuales y provisionales de las empresas reflejaron utilidades considerablemente debilitadas. En contraste, las retenciones aplicadas a sueldos y salarios resistieron de forma favorable gracias a la estabilidad del empleo formal. Por otro lado, el dinamismo del IVA respondió a un consumo interno sólido y a una disminución en las devoluciones fiscales destinadas al sector exportador, impulsada por la apreciación cambiaria.
Adicionalmente, los impuestos aplicados a las importaciones registraron un aumento real de 10.1 por ciento, hilando siete meses consecutivos al alza. Sin embargo, este rubro se ubicó 44 mil millones de pesos por debajo de las expectativas iniciales. En resumen, el consumo interno sostuvo las finanzas públicas durante el año en curso ante el menor rendimiento de las utilidades corporativas.
La nueva estrategia recaudatoria para el ejercicio fiscal 2027
Ante este escenario, el paquete económico diseñado para 2027 pretende transformar radicalmente la estructura de los ingresos públicos. La Ley de Ingresos contempla captar por concepto de ISR la cifra de 3 billones 289 mil millones de pesos, equivalente al 52.5 por ciento del total de los recursos tributarios. Esto representa un incremento real estimado en 8 por ciento respecto al cierre proyectado para el periodo anterior.
En contraste, la meta asignada al IVA se fijó en 1.77 billones de pesos, manteniéndose prácticamente estática frente al cierre del año previo, lo que anticipa una desaceleración en su ritmo de crecimiento. Ante la incertidumbre sobre una recuperación generalizada de las utilidades empresariales, el gobierno federal decidió instrumentar modificaciones directas en la Ley del ISR.
Modificaciones clave en las deducciones corporativas
Las nuevas disposiciones establecen un esquema estricto para las empresas con ingresos anuales superiores a 50 millones de pesos. Cuando las deducciones de estas compañías no superen el 96.67 por ciento de sus ingresos acumulables, podrán aplicar el 99 por ciento de las mismas; de lo contrario, el límite aplicable será exactamente ese 96.67 por ciento.
Asimismo, la amortización de pérdidas fiscales acumuladas en ejercicios anteriores quedará limitada al 50 por ciento de la utilidad anual, aunque el periodo para hacerlas válidas se extenderá de 10 a 20 años. Paralelamente, el tope máximo para la deducción de intereses netos disminuirá del 30 al 20 por ciento. Estas medidas buscan blindar los ingresos del Estado trasladando una mayor carga de cumplimiento al flujo de operación empresarial.
Ampliación del padrón y riesgos económicos
Como contrapeso, el Régimen Simplificado de Confianza (Resico) ampliará su cobertura hasta los 5 millones de pesos para personas físicas y 50 millones para personas Morales, con la expectativa de incorporar a cerca de 1.6 millones de nuevos contribuyentes. Analistas del sector estiman que estas reformas aportarán entre 130 mil y 140 mil millones de pesos adicionales, representando aproximadamente 0.35 puntos del Producto Interno Bruto (PIB).
No obstante, especialistas económicos advierten sobre los riesgos de esta apuesta. Las estimaciones oficiales proyectan un crecimiento económico de entre 1.5 y 2.5 por ciento para el año 2027. Cálculos del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP) señalan que una reducción de medio punto porcentual en el crecimiento económico restaría cerca de 30 mil millones de pesos en ingresos tributarios, mientras que una caída de un punto porcentual anularía hasta 60 mil millones de pesos, comprometiendo seriamente la efectividad de la reforma.
