Una reciente y preocupante jornada de alertas falsas de atentado con bomba ha sacudido el espacio aéreo europeo. Diversos aeropuertos y trayectos comerciales situados en Francia, Italia, Bélgica, Bulgaria, Polonia y Dinamarca se han visto obligados a movilizar complejos protocolos de emergencia.
Impacto en el espacio aéreo búlgaro
El Ministerio de Transportes confirmó que la situación afectó de manera directa a tres aeronaves de la compañía Ryanair que tenían como destino final territorio búlgaro, partiendo desde las ciudades de Madrid, Londres y Copenhague.
Tras las inspecciones exhaustivas llevadas a cabo por los cuerpos de seguridad, las autoridades gubernamentales confirmaron que no se encontraron artefactos explosivos en ninguno de los tres aparatos analizados.
Protocolos estrictos de evacuación
Los trayectos comerciales procedentes de la capital española y de territorio danés lograron tomar tierra en el horario establecido dentro de las instalaciones del aeropuerto Vasil Levski de Sofía.
Nada más tocar suelo, las aeronaves fueron conducidas hacia zonas de estacionamiento aisladas. Los pasajeros debieron abandonar la cabina de inmediato para permitir la revisión minuciosa tanto del equipaje como del interior de los aviones.
Por su parte, el avión que despegó desde suelo británico tuvo que ser desviado de su ruta original hacia la terminal aérea de Plovdiv, situada a 120 kilómetros de Sofía, donde se aplicaron exactamente las mismas medidas de control.
Una estrategia coordinada a nivel continental
Esta nueva crisis de seguridad se produce pocas horas después de que otra serie de avisos similares pusiera en alerta a siete aeronaves repartidas en cuatro naciones del continente durante la jornada del martes.
El patrón operativo de los atacantes se repite en ambos episodios, ya que todas las advertencias falsas fueron canalizadas mediante mensajes de correo electrónico enviados de forma simultánea a diferentes organismos e instituciones oficiales.
