La columna
POR CARLOS JARAMILLO VELA
· Casos Carlos Manzo y Luis Donaldo Colosio: jamás se conocerá la verdad.
Continúan incrementándose las esperanzas de libertad y democracia para Venezuela. El reciente anuncio sobre la amnistía para los presos políticos así como la continuación de su liberación, dado a conocer por la presidenta interina Delcy Rodríguez, reafirma los nuevos tiempos que bajo la presión liberadora del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, vive ese país otrora avasallado por el dictador Nicolás Maduro. La vida de los venezolanos ha empezado a cambiar desde el 3 de enero del presente año, cuando Maduro y su esposa fueron capturados y expatriados por un comando militar estadounidense.
La postura de la presidenta venezolana confirma la adhesión del régimen chavista a las directrices libertarias que están siéndole marcadas por la Casa Blanca. Estos hechos son un claro mensaje del promisorio porvenir que en el corto plazo habrá de experimentar la nación sudamericana, pues es evidente que se está extinguiendo el represivo régimen dictatorial que por 25 años construyeron los chavistas, y empieza a gestarse una nueva era en la que el respeto a la democracia, las libertades individuales y los derechos humanos permitirá vivir con justicia y dignidad al pueblo venezolano.
A tres meses de la muerte del alcalde de Uruapan, Michoacán, Carlos Manzo, abatido por el crimen organizado mientras encabezaba en su municipio un evento público conmemorativo del Día de Muertos, su legado político cobra fuerza. Su viuda y sucesora, Grecia Quiroz, actual alcaldesa de ese municipio ha dicho: “Nosotros no vamos a arrodillarnos ante el crimen organizado, no vamos a pactar con nadie”; esta expresión la vertió durante un evento en el que se develó una placa así como un monumento consistente en un sombrero de mármol, para honrar la memoria del extinto Manzo, quien fundara la corriente política conocida como Movimiento del Sombrero.
Carlos Manzo era un político cuya carrera había ascendido notoriamente debido a la naturalidad con la que expresaba, sin eufemismos, sus señalamientos y críticas a otras instancias del poder público y a la delincuencia organizada. La rapidez con la que iba creciendo su popularidad en el país era vista como una esperanza para muchos, quienes lo consideraban como un potencial candidato a la Presidencia de México, con posibilidades de enfrentar y derrotar a Morena. Tal vez la autoría intelectual de su muerte, igual que el asesinato de Luis Donaldo Colosio -ocurrido en 1994-, no se aclare nunca. Colosio fue ejecutado mientras realizaba un acto de proselitismo electoral en Tijuana, Baja California, siendo candidato del PRI a la Presidencia de la República, y hasta la fecha existen más dudas que certezas en torno a su homicidio. Es posible que el caso de Carlos Manzo corra la misma suerte que el de Luis Donaldo Colosio, al quedar sepultada para siempre, igual que los cuerpos de ellos, la verdad. carloshjaramillovela@yahoo.com
Miembro de la Asociación de Editorialistas de Chihuahua, A.C.