El gremio de transportistas del estado de Chihuahua se manifestó frente al Palacio de Gobierno exigiendo mayor seguridad tras el apuñalamiento de uno de sus compañeros en pleno día de trabajo.
Decenas de operadores denunciaron que la violencia ha aumentado especialmente en zonas del sur de la ciudad, donde aseguran que los asaltos y agresiones se han vuelto frecuentes en rutas que antes eran consideradas seguras.
El chofer fue atacado con un arma blanca alrededor de las 14:00 horas mientras resistía un robo, lo que causó heridas que, aunque no ponen en riesgo su vida, encendieron las alarmas entre sus colegas.
Los manifestantes amenazaron con suspender operaciones en zonas de alto riesgo si no reciben garantías claras por parte de las autoridades estatales y municipales, indicando que ya no se sienten respaldados ante la delincuencia.
La protesta fue pacífica pero firme, con operadores exigiendo que la Policía del Estado y la Guardia Nacional intensifiquen los patrullajes en rutas clave y estaciones de autobuses.
Representantes del sector pidieron una reunión inmediata con funcionarios de la Secretaría de Seguridad Pública del Estado para plantear estrategias concretas y recibir respuestas urgentes.
El conflicto se suma a otras quejas ciudadanas sobre inseguridad en diferentes zonas de la capital y municipios vecinos, donde se percibe un incremento de asaltos menores y delitos callejeros.
Las autoridades aún no han emitido un comunicado oficial sobre la protesta, aunque se espera que en las próximas horas se dé una respuesta formal a las demandas de los transportistas.
Mientras tanto, el gremio advirtió que persistirá en sus movilizaciones hasta que se tomen medidas visibles que reduzcan los riesgos para choferes y pasajeros en las rutas concurridas.
Este suceso pone de relieve un tema sensible en la agenda de seguridad estatal: la protección de los trabajadores del transporte y sus usuarios en un contexto donde la percepción de inseguridad sigue vigente.