El gobierno de Estados Unidos ha desplegado más de 120 aviones militares hacia el Medio Oriente en medio de crecientes tensiones relacionadas con el programa nuclear de Irán.
Este movimiento militar se produce mientras continúan las conversaciones diplomáticas para intentar llegar a acuerdos sobre las acusaciones internacionales de que Irán busca desarrollar capacidades nucleares más allá del uso pacífico.
Las aeronaves incluyen cazas, aviones de reabastecimiento y unidades de vigilancia estratégica destinadas a reforzar la presencia estadounidense en la región.
Funcionarios estadounidenses han señalado que el despliegue busca enviar un mensaje claro de disuasión y respaldo a sus aliados regionales.
Países del Golfo y otras naciones cercanas han seguido con atención la maniobra, conscientes del impacto que podría tener en la estabilidad energética y política.
Irán ha reiterado públicamente que su programa nuclear tiene fines pacíficos, aunque mantiene una postura firme frente a las presiones internacionales.
Analistas consideran que el envío masivo de recursos aéreos refleja el delicado equilibrio entre diplomacia y demostración de fuerza militar.
La comunidad internacional observa con cautela, preocupada por la posibilidad de un error de cálculo que derive en una escalada mayor.
Mientras tanto, continúan reuniones diplomáticas en Europa con el objetivo de reducir la tensión y buscar una salida negociada.
El escenario permanece incierto y cada nuevo movimiento estratégico es analizado como una posible señal del rumbo que tomará la crisis.