El discurso del Estado de la Unión del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, desató una inmediata y contundente respuesta de los líderes demócratas, quienes lo calificaron como un “completo desastre” cargado de “mentiras” y mensajes de “odio”. Se trata del primer informe anual del mandatario desde su regreso a la Casa Blanca hace un año.
Mientras el presidente defendía los logros de su gestión, la oposición cuestionaba con dureza tanto el contenido como el tono de su intervención.
La respuesta oficial desde Virginia
La encargada de fijar la postura demócrata fue la gobernadora de Virginia, Abigail Spanberger, quien ofreció su mensaje desde la histórica Casa de los Burgueses de Williamsburg, sede de la primera asamblea legislativa norteamericana en 1705.
Spanberger, de 46 años y primera mujer electa gobernadora del estado, sostuvo que el mandatario “mintió, buscó chivos expiatorios y no presentó soluciones reales a los problemas urgentes del país”. Planteó tres preguntas a la ciudadanía: si el presidente trabaja para abaratar la vida, para mantener seguro al país y para beneficiar a los estadounidenses. “La respuesta es no”, afirmó, acusándolo de priorizar su propio interés y el de su círculo cercano.
También cuestionó el impacto de la política arancelaria, que calificó de “imprudente”, asegurando que ha significado un costo aproximado de 1.700 dólares por familia y ha afectado a pequeñas empresas y agricultores.
El balance optimista de Trump
Durante su intervención en el Capitolio, Trump defendió su gestión con cifras y declaraciones triunfalistas. Aseguró que su administración ha impulsado una “transformación como nunca antes”, destacando una frontera “más fuerte y segura que nunca”, una inflación en su nivel más bajo en cinco años y un mayor respeto internacional hacia Estados Unidos.
El presidente afirmó que, tras años de descontrol migratorio, en los últimos nueve meses no se ha admitido a ningún inmigrante ilegal. Sus palabras, sin embargo, fueron recibidas con escepticismo por parte de la bancada demócrata.
Tensión dentro del Capitolio
La sesión estuvo marcada por gestos de protesta. Algunos legisladores demócratas mostraron carteles, evitaron aplaudir o permanecieron sentados durante partes del discurso.
La congresista Ilhan Omar interrumpió al mandatario al gritarle “mentiroso”, luego de que este señalara a miembros de la comunidad somalí en un supuesto esquema de corrupción vinculado a la pandemia.
El líder de la minoría demócrata en la Cámara de Representantes, Hakeem Jeffries, afirmó que durante casi dos horas el presidente “profirió mentiras, propaganda y odio”, y reiteró que el último año de gobierno ha sido “un completo desastre”.
Críticas por operativos migratorios
Uno de los puntos más polémicos fue la actuación del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE). Spanberger denunció que agentes federales han realizado redadas en ciudades gobernadas por demócratas, deteniendo incluso a ciudadanos estadounidenses y personas con estatus legal, en algunos casos sin orden judicial.
Recordó además los operativos de enero en Mineápolis, donde murieron los ciudadanos estadounidenses Alex Pretti y Renee Good durante acciones federales. La administración inicialmente los acusó de ser “terroristas domésticos”, pero posteriormente reemplazó al funcionario a cargo y retiró parte de los agentes tras las protestas masivas.
El senador Alex Padilla denunció lo que consideró una “instrumentalización” de los organismos migratorios y afirmó que la unión del país se debilita cuando agentes armados “aterrorizan comunidades” por su origen o idioma.
Protesta paralela en las calles
Mientras el presidente hablaba ante el Congreso, decenas de legisladores demócratas participaron en una concentración denominada “Estado de la Unión del Pueblo” en las afueras del Capitolio.
El senador Chris Van Hollen advirtió en redes sociales que el país se dirige hacia el “fascismo” y rechazó normalizar lo que describió como un ataque a la Constitución. Por su parte, el senador Chris Murphy sostuvo que la nación atraviesa una crisis institucional y democrática.
Entre los asistentes también estuvo el actor Robert De Niro, conocido crítico del presidente, quien respaldó las demandas de mayores recursos para salud y menores fondos para el ICE.
Un país dividido
El contraste entre el mensaje optimista del mandatario y la dura réplica demócrata dejó en evidencia la profunda polarización política que atraviesa Estados Unidos. Mientras la Casa Blanca reivindica resultados en seguridad e inflación, la oposición denuncia un deterioro institucional, social y económico.
El debate sobre el verdadero “estado de la Unión” parece estar lejos de resolverse.
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