En apenas un espacio de 48 horas, los sistemas de defensa iraní han derribado dos cazas “invisibles” (stealth) F-35 y un F-16. Esto, después de más de 4 décadas de agresiones y bloqueos económicos contra la República Islámica de Irán. Los sueños de hegemonía del nuevo “eje del mal” Estados Unidos-Israel (anglosionismo) se tambalean ante la dura realidad del avance tecnológico de los herederos de la antiquísima civilización persa.
Para sacudir aún más el ego de Trump, Rubio, Hegseth y el resto de las personas encargadas de esta guerra perdida, su base militar conjunta con el Reino Unido ubicada en la isla de Diego García fue sorprendida por un misil balístico iraní. Una distancia de más de 4 mil kilómetros que duplica el alcance conocido hasta ayer de los proyectiles hechos con tecnología iraní.
Esto no solo tambalea la sensación de seguridad de Estados Unidos e Israel, sino que pone a prácticamente toda la Unión Europea en el rango de los misiles de Irán, lo cual es pésima noticia para Benjamín Milekowsky (alias Netanyahu), quién gusta de huir de territorio “israelí” rumbo a Alemania a la menor provocación.
Mientras que Trump y sus socios sionistas israelíes se debaten entre continuar con una guerra que van perdiendo o salvar lo poco que les queda con una nueva y total reconstitución de la situación en el estrecho de Ormuz, la situación se agrava en distintos puntos del planeta. En Australia, las autoridades advierten que quedan 2 semanas de reservas de combustibles, mientras que en la India y ciertas naciones de Asia del este, ya escasean la gasolina y Diesel ante las compras de pánico.
¿Seguirá un Trump pésimamente asesorado y sin pensamiento táctico dispuesto a estirar la liga hasta que se rompa?
Afortunadamente en México tenemos un gobierno de transformación que nos ha puesto más cerca de la soberanía energética que los de las 4 humillantes décadas neoliberales.