La visión de la provincia hacia la vida política de la capital parece haber tomado cada día más distancia. A grado tal que lo que se considera un delito en el interior, en la capital del país carece de trascendencia.
Ante esta situación la responsabilidad de los medios muestra un vacío, porque buena parte de esa condición tiene que ver con la manera de informar. Los medios de proyección nacional, que son los que llegan a todos los rincones del país, han descuidado la esencia de las noticias, por sustituirlas con consignas.
El retraso que muestran los medios convencionales les resta credibilidad y los coloca en el pasado, de tal suerte que una visión de ayer no puede ofrecer, con profesionalismo, el reflejo de la realidad presente.
Tenemos casos todos los días que chocan no sólo con la moral sino con la legalidad, los cuales muestran la manera tendenciosa para dar a conocer la relación de los medios con su público, al que finalmente engañan en lugar de agradecer, con la verdad, la preferencia de ser escuchados y vistos.
En la conferencia matutina de la presidenta, las preguntas de una serie de medios no van dirigidos a ofrecer información a la población sino a agredir, cuya esencia muestra interés político de la oposición, pero no factores que la población considere importantes dentro de la información que recibe. Son datos que sólo se solicitan para desgastar.
Den esa conferencia se obliga a la presidenta a hablar de temas que no corresponden a sus atribuciones, lo cual hace evidente que esos medios, en los que ya casi nadie cree, se quedaron en el pasado, consideran que los hilos de la política todavía los mueve la Jefa del Ejecutivo, cuando en realidad la separación de poderes es un hecho comprobable, aunque la oposición diga lo contrario.
Esta posición de retomar problemas que los medios consideran ser misiles contra el gobierno se desvanecen en el aire y lo único que expresan es el resentimiento hacia el gobierno que ya no toma dinero del sector salud para darle a los columnistas una vida de lujos.
Recientemente se han dado casas que en realidad carecen de trascendencia, el primero la renuncia de un funcionario de la SEP, que los medios consideraron una oportunidad para golpear a la Presidenta; sin embargo, la noticia fue cobrando su verdadera dimensión y los medios de provincia no previeron las repercusiones.
Ellos ven una imagen y quieren hacer de esa imagen una revuelta que desgaste al gobierno federal la mayoría de las veces sin estar lo suficientemente informado sobre las causas.
Otra de las noticias que en provincia intentó ganar espacios y desgastar al gobierno y todo lo que tenga que ver con la 4T, fue el hecho de que en el carnaval de Veracruz desde un carro alegórico se haya fumado mariguana, cuando en el país está permitido hacerlo. La moralina de los medios del interior, principalmente de Veracruz, llegan como ventisca rancia a sus conceptos del pasado y oculta las transformaciones a las que intenta desaparecer con preceptos meramente convencionales.
En el carnaval se permiten muchas conductas que comúnmente son sancionadas, el carnaval, la palabra lo dice, es el festival de la carne, quien no quiera verlo que cierre los ojos, pero la moralina más simplona ha servido para nutrir a un sector de la población conservadora que es la esencia de la disidencia desorganizada y raquítica de derecha, que existe en México, y que es bienvenida en toda democracia, siempre y cuando esté informada correctamente, de manera profesional y sin consignas frágiles que sólo hacen ver a los medios del interior del país como pasquines aldeanos que consideran que el sol gira alrededor de su entidad.
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