El conflicto entre Ucrania y Rusia continúa activo mientras las negociaciones recientes no lograron acuerdos significativos.
Delegaciones diplomáticas sostuvieron conversaciones en Europa, pero las diferencias sobre territorio y garantías de seguridad impidieron un avance concreto.
Ucrania mantiene su postura de recuperar plenamente su integridad territorial, mientras Rusia insiste en mantener control sobre regiones estratégicas.
El impacto humanitario sigue siendo profundo, con millones de desplazados y ciudades afectadas por ataques constantes.
La comunidad internacional ha reiterado llamados a un alto al fuego inmediato y a la protección de civiles.
Organizaciones humanitarias trabajan en zonas afectadas proporcionando asistencia médica y alimentaria.
El conflicto también ha provocado crisis energéticas y afectaciones económicas en varios países europeos.
La Unión Europea y la OTAN mantienen su respaldo político y militar a Ucrania.
Expertos consideran que el estancamiento diplomático podría prolongar aún más la guerra durante 2026.
Cuatro años después del inicio del conflicto, Europa enfrenta uno de los escenarios bélicos más complejos de su historia reciente.