El gobierno de México informó que en enero de 2026 la tasa de inflación registrada mostró un incremento frente al mes anterior, revirtiendo parte de la caída observada en meses previos.
Este aumento de precios se explica principalmente por el impacto de nuevos impuestos implementados a partir de este año, incluyendo gravámenes sobre productos como cigarrillos, bebidas azucaradas, videojuegos y ciertos aranceles a importaciones.
La inflación general se aceleró, impulsando también el crecimiento de precios en bienes y servicios que forman parte de la canasta básica, lo que representa presión directa sobre el bolsillo de millones de consumidores.
Autoridades económicas destacaron que la decisión de mantener la tasa de interés de referencia en niveles elevados busca contener las presiones inflacionarias sin frenar por completo la actividad económica.
Sin embargo, analistas advirtieron que el impacto de los nuevos impuestos podría prolongarse más allá de lo esperado, afectando tanto el consumo doméstico como la confianza del sector empresarial.
El Banco de México proyecta que la inflación podría tardar más en acercarse a su objetivo tradicional, lo que influirá en las decisiones económicas durante los próximos meses.
El aumento de precios también se ha reflejado en sectores como transporte, energía y materias primas, obligando a algunas empresas a ajustar sus estrategias de precio.
Organizaciones de consumidores han pedido al gobierno medidas compensatorias que alivien el efecto de la inflación sobre los grupos más vulnerables.
El panorama económico obliga a los actores públicos y privados a mantener vigilancia estrecha sobre indicadores clave para evitar impactos más profundos.
En este contexto, la ciudadanía experimenta mayor incertidumbre sobre el poder adquisitivo, lo que podría influir en el ánimo del consumidor y las expectativas de mercado durante 2026.