A siete semanas del arranque de la campaña intensiva contra el sarampión, México comienza a transitar hacia una fase de control epidemiológico, impulsada por un avance acelerado en la aplicación de vacunas. Sin embargo, autoridades sanitarias advierten que el éxito aún es parcial y depende de alcanzar a los sectores que siguen sin protección.
El subsecretario de Integración Sectorial y Coordinación de Servicios de Atención Médica, Eduardo Clark, informó que ya se han aplicado 17.2 millones de dosis de un total proyectado de 22 millones inicialmente contemplados en esta etapa, como parte de una meta ampliada de 25 millones a nivel nacional. Este despliegue ha permitido reducir de forma sostenida la velocidad de transmisión del virus en las 32 entidades federativas.
De acuerdo con el funcionario, el indicador más relevante no es únicamente la cobertura alcanzada, sino el cambio en la tendencia de los contagios. Durante al menos cuatro semanas consecutivas, los casos han registrado una disminución, lo que confirma un punto de inflexión en el comportamiento del brote.
“El país ya no está en una fase de expansión del virus, sino en un escenario de contención activa”, señalaron autoridades del sector salud, al destacar que la vacunación masiva no solo ha frenado el avance, sino que comienza a revertirlo.
Cobertura nacional y coordinación institucional
Uno de los factores clave en este avance ha sido la distribución homogénea de las vacunas en todo el territorio. Según datos oficiales, todas las entidades federativas han alcanzado o incluso superado sus metas locales, evitando rezagos regionales que pudieran reactivar la propagación del virus.
Este resultado ha sido posible gracias a la coordinación entre instituciones como el IMSS, IMSS-Bienestar, ISSSTE y los servicios estatales de salud, además del respaldo operativo de gobiernos locales. La estrategia ha incluido jornadas intensivas con picos de hasta 3.4 millones de dosis aplicadas por semana, una cifra sin precedentes en campañas recientes.
Focos de atención: población infantil y adultos jóvenes
A pesar del avance, el desafío inmediato se centra en cerrar las brechas de vacunación en grupos específicos. Las autoridades identifican dos sectores prioritarios:
Niñas y niños de entre 6 meses y 12 años, quienes deben contar con su esquema completo de dos dosis.
Personas de 13 a 49 años que no han sido vacunadas o desconocen su estado de inmunización.
Clark subrayó que quienes ya cuentan con el esquema completo no requieren refuerzos, incluso si recibieron las dosis años atrás, lo que busca evitar saturación innecesaria de los servicios.
Acceso universal y llamado a la población
La campaña se mantiene como un servicio universal, gratuito y abierto, lo que permite a cualquier persona acudir a centros de salud sin importar su afiliación. Además, el gobierno federal habilitó una plataforma digital para ubicar puntos de vacunación cercanos, los cuales operan —según reportes oficiales— sin saturación ni tiempos de espera prolongados.
No obstante, el mensaje de las autoridades es enfático: la disminución de contagios no implica el fin del riesgo. La persistencia de personas no vacunadas mantiene abierta la posibilidad de nuevos brotes.
“La clave ahora es no bajar la guardia. El control del sarampión depende de que quienes faltan por vacunarse acudan cuanto antes”, advirtió el subsecretario.
Con el país encaminado hacia el cumplimiento de su meta nacional, el siguiente reto será consolidar la cobertura total para evitar retrocesos y avanzar, ahora sí, hacia la eventual erradicación del virus.
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