Un migrante mexicano originario de Guerrero, de 32 años, fue secuestrado, torturado y agredido sexualmente la noche del sábado 21 de marzo, tras salir del albergue Ágape Misión Mundial, en donde se encontraba resguardado.
Alberto Rivera Colón, director del albergue, compartió a Nómadas que los hechos ocurrieron cerca de la medianoche de ese día, cuando el migrante identificado como Manuel salió sin autorización del refugio.
“Poco después de brincar la cerca perimetral, fue interceptado por sujetos desconocidos, lo levantaron, se lo llevaron y lo torturaron con fierros, le pegaron en las manos, le quemaron sus partes privadas y también fue agredido sexualmente”, narró.
Agregó que, luego de toda la violencia que ejercieron quienes se llevaron al joven migrante, “lo regresaron y lo dejaron abandonado a media cuadra del albergue, con una capucha y atado de las manos”.

El director del albergue especificó que en las cámaras de seguridad captaron el momento en que el hombre regresó por sus propios medios, logró ingresar nuevamente al refugio y se dirigió a su cama sin pedir ayuda.
“Venía traumado, no le dijo a nadie, solo se acostó y fue hasta la mañana siguiente cuando otros migrantes detectaron que se encontraba herido y sangrando, por lo que solicitamos el auxilio”, apuntó, y paramédicos de Cruz Roja lo llevaron al Hospital General.
El activista denunció pese a las condiciones no se generó un reporte inmediato a la policía municipal, por lo que acudió a la Fiscalía General del Estado (FGE) para interponer la denuncia correspondiente.
Indicó que inicialmente el caso fue clasificado como “privación ilegal de la libertad”, aunque consideró que los hechos también configuran tortura, tentativa de homicidio y delitos sexuales.

El activista también denunció omisiones por parte de autoridades de salud y organismos de derechos humanos, al señalar que no se brindó acompañamiento oportuno ni atención integral al caso.
“Este joven presenta un fuerte trauma psicológico que le impide rendir declaración, por lo que solicitó la intervención psiquiátrica para garantizar su atención y el seguimiento legal del caso”, señaló.
En su testimonio, el migrante solamente pidió apoyo médico urgente, ya que requiere de atención en su brazo y medicamentos para las quemaduras, y sin más palabras solamente agradeció al pastor y su albergue por la atención brindada.
Finalmente, Rivera Colón denunció que esto evidencia cómo las políticas restrictivas de asilo en Estados Unidos continúan dejando en situación de vulnerabilidad a quienes huyen de sus lugares de origen, obligándolos a permanecer en ciudades fronterizas como Tijuana, donde enfrentan altos niveles de violencia y la presencia de grupos delictivos.
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