La encuesta publicada este lunes 9 de febrero por Massive Caller no llega en un vacío ni cumple una función meramente descriptiva. Aparece cuando el calendario electoral rumbo a 2027 ya dejó atrás la fase retórica y entró, silenciosamente, en el terreno donde las candidaturas comienzan a definirse en los hechos, particularmente en Chihuahua capital.
En ese contexto, Brenda Ríos Prieto se consolida como la figura mejor posicionada al interior de Movimiento Regeneración Nacional para la presidencia municipal, al alcanzar 27.2% de las preferencias. No se trata solo de encabezar la medición: la cifra confirma una tendencia sostenida que empieza a estabilizarse y a reducir el margen de incertidumbre interna.
La clave está en la distancia que comienza a marcarse frente a Marco Quezada Martínez, exalcalde de la capital y de origen priista, quien registra 21.9%. En otras etapas, la competencia entre ambos fue más cerrada y fluctuante; hoy, la brecha deja de ser coyuntural y empieza a operar como señal de consolidación. En la lógica interna de Morena, cuando una ventaja se repite, deja de discutirse y comienza a asumirse.
La encuesta no solo ordena el primer plano. También muestra movimientos relevantes en el segundo nivel del bloque guinda. Destaca el crecimiento de Hever Quezada, quien alcanza 8.6% y se convierte en uno de los perfiles con mayor avance en el último tramo de mediciones. Su posicionamiento no responde a exposición mediática, sino al trabajo territorial desarrollado como subdelegado del Bienestar, un espacio donde Morena suele construir capital político real: redes sociales de base, presencia cotidiana en colonias y gestión directa. No compite aún por el liderazgo, pero sí se inserta como actor en expansión dentro de la arquitectura interna del partido.
Estos datos cobran mayor sentido cuando se leen a la luz del propio calendario partidista. Morena tiene previsto definir candidaturas para gubernaturas y alcaldías entre mayo y agosto de 2026, con encuestas internas y definición oficial hacia noviembre–diciembre, previo al registro formal en febrero de 2027. En ese marco, las mediciones actuales ya no funcionan como simple termómetro, sino como mecanismo temprano de selección y descarte.
El contraste con el Partido Acción Nacional es evidente. Aunque su calendario interno apunta a definiciones hacia finales de 2026, la encuesta exhibe desde ahora una fragmentación inusual, con múltiples aspirantes y sin una figura capaz de ordenar al bloque. La abundancia de nombres no expresa pluralidad, sino ausencia de conducción política clara. Nunca habían tenido tantos posibles candidatos y, al mismo tiempo, tan poca definición estratégica.
El PRI y Movimiento Ciudadano, cuyos tiempos de decisión se concentran entre noviembre de 2026 y febrero de 2027, permanecen aún fuera del eje central de la disputa en la capital, sin capacidad de alterar el pulso principal de la contienda.
Leída en su conjunto, la encuesta del lunes 9 de febrero no solo mide preferencias: retrata el momento exacto en que las candidaturas comienzan a cerrarse antes del calendario formal. Morena avanza hacia una definición con un liderazgo que se consolida y cuadros secundarios que crecen por acumulación territorial; el PAN, en cambio, entra a la antesala decisiva sin método ni árbitro visible.
En política, las decisiones rara vez se toman el día del registro. Se toman cuando los números dejan de oscilar y empiezan a repetirse. En Chihuahua capital, esa repetición ya empieza a inclinar la balanza.