La entidad que queremos los que nacimos dentro de su territorio y los que residen hoy día en ella, es una que, afortunadamente, no solo se construya a partir del verbo… con simples vocablos enunciativos.
El Sinaloa que queremos, se construye con acciones, contundentes, primordialmente.
Es indiscutible que los sinaloenses que sobrevivimos a la crisis de seguridad y gobernanza más estruendosa de que se tenga memoria en toda su historia como entidad federativa, desde 1831 en que se erigió nuestro Estado como “libre y soberano”, hemos cambiado.
Un viejo adagio ranchero, tan común como sabio, nos recuerda que “lo que no mata, engorda”, pero “lo que mata, mata”. Por eso, algunos nos asumimos, a la distancia y otros, los más, viviendo en carne propia un proceso de descomposición social que, creemos hoy, afortunadamente, sí tiene forma de revertirse, porque somos más fuertes en lo moral, lo espiritual y lo real.
Como sobrevivientes, insisto, hemos cambiado nuestra mentalidad, ‘reseteado’ nuestro sistema operativo y, acaso como un capricho de la historia, habremos irremediablemente de rescatar el espíritu y el temple de nuestros antepasados, fundadores, pioneros y primeros habitantes de aquella portentosa y productiva región del país.
A muchos sinaloenses nos alienta vislumbrar un nuevo escenario de renovación de los poderes formales en el estado de Sinaloa, donde se presta para que muchos actores que poseen la probidad y la calidad social y moral para aspirar a dirigir los destinos de la entidad, a partir del 2027, se decidan a hacer una pausa en sus actividades empresariales y filantrópicas, para que ‘se animen’ a probar suerte en la actividad política; y nos alienta a muchos porque es quizá lo que nos ha faltado, que gente valiosa del conglomerado social de la entidad participe en estos procesos de ‘poder profano’, digámoslo así.
Basta de gente mediocre y menor aspirando a gobernar gente que no posee la calidad moral ni la capacidad ni la preparación mínimas o suficientes para tales encargos. Es hora de ‘probar a tirios y troyanos’.
Sacaremos fuerzas de nuestra escalera genética o de donde sea, para darle de nuevo valor a nuestra palabra empeñada en cada acto público y privado de nuestras vidas. Que “nuestros dichos” no sean simples cáscaras huecas, como ha venido sucediendo en los últimos tiempos, en que gobernantes y autoridades escenificábamos a diario, un guion dramatúrgico en que simulábamos respetar las normas y ser honestos con los demás y con nosotros mismos.
Siempre supimos quiénes eran y dónde estaban los ‘malandrines’, los ‘baquetones’ y, sin embargo, en vez de señalarlos y darles trato en su justa dimensión los ‘endiosamos’ y les confiamos -increíble y absurdamente- la conducción de la sociedad.
Porque Sinaloa se fundó y se forjó con hombres que llegaron de muy lejos, buscando nuevas formas de vida independiente y de progreso, lejos de las metrópolis europeas tradicionales, que imponían a la vez, rituales de vida y obligación ‘tradicionales y caducas’.
Nuestros abuelos tuvieron que aprender a hablar recio y claro, porque las condiciones agrestes del terreno y el clima los obligaron; fueron gentes que se sobrepusieron a toda clase de miedos y complejos; la subsistencia obligó en sus inicios, a dominar a la bestia de carga de una sola ‘guantada’; a saber cómo cruzar el ganado en la creciente de un río sin que pereciera; a limpiar, a nivelar y a canalizar grandes extensiones de terreno con las propias manos, con la fuerza personal de cada hombre, cada mujer y cada niño que se agregaba también a la faena, y desde luego, a manejar las aguas broncas, necesarias para el curso de la vida.
Grupos migrantes de entidades vecinas como Durango, Nayarit, Chihuahua, Sonora, familias de inmigrantes, comerciantes, emprendedores, con raíces en la minería, la agricultura de alto rendimiento, la pesca, la agroindustria, todos ellos poseían un espíritu de lucha y sobrevivencia por demás asombroso, casi milagroso.
Y es que el gran milagro del desarrollo de Sinaloa, lo constituye haber logrado conciliar a una sociedad inquieta y vigorosa como la sinaloense, constituida por gente honesta, trabajadora y temerosa de Dios, que convivía en el marco de la broncura, no solo de sus aguas originales, sino que interactuaba con la ‘broncura’ y la ‘baquetonada’ de algunos grupos minoritarios de su población que, como en todas partes los hay y que, sucumbieron ante la tentación del dinero fácil y la hambruna de la vida en el campo, en algunas épocas de nuestra historia.
Porque Sinaloa en su mayoría, está integrada por gente trabajadora y altamente productiva, de buenas costumbres y de orientación a la vida armónica y en sociedad.
A Sinaloa no lo definen (y nunca debió haber sido de otra forma) los ‘capos’ famosos, su contribución como Estado a la historia y al progreso material de nuestro país, supera en mucho cualquier expresión de vanagloria por el narcotráfico y la delincuencia organizada.
Algunos casos de gente valiosa originaria de Sinaloa
La aparición en televisión desde la Ciudad de México en días recientes, del empresario cárnico y del sector salud, Jesús Vizcarra Calderón, exalcalde de Culiacán por el PRI y excandidato a la gubernatura de Sinaloa también por el partido tricolor de glorias pasadas, ha propiciado de nuevo que se le mencione con notoria insistencia y profuso afán en diferentes medios electrónicos e impresos, locales y nacionales, como un posible aspirante a competir de nuevo el año próximo por ese máximo cargo de poder público en la noroccidental entidad.
A lo que puntualmente, el empresario y consistente exportador mexicano, ha dicho reiteradamente y de nuevo ¡que no! Que no se encuentra esa “aventura febril” en sus planes.
Aunque es indiscutible, que como habitante de su estado natal está preocupado por lo que pasa al interior de sus límites geográficos y en general, por el estado de su economía, por lo que le asiste el derecho de opinar y de participar incluso, pero no en un plan protagónico como en el pasado.
Lo que nos da pauta para practicar ese deporte tan popular en México, que es el de la especulación.
¿Y a quién apoyaría Vizcarra Calderón para ese encargo, cumplimentando sus afirmaciones de que tiene derecho a ‘participar’?
Bueno, hay otros dos grandes personajes de la vida empresarial y pública de Sinaloa, a quienes se les maneja con atinada diligencia también en medios de comunicación de los tres niveles.
Se trata, en primer lugar, de Agustín Coppel Luken, prominente líder empresarial de nivel nacional y cabeza del grupo empresarial más importante de Sinaloa, así como notable filántropo a nivel nacional e internacional y promotor de la cultura y el medio ambiente, quien lamentablemente también ha dicho “¡Qué no le interesa la gubernatura de Sinaloa!”
Hombre discreto, que ha hecho escuela en la formación de cuadros directivos de la empresa privada y del sector público de Sinaloa, con una visión de avanzada, que ha permitido la evolución asombrosamente rápida de toda una generación de cuadros directivos que ya conducen y con éxito, corporativos y dependencias del poder público en Sinaloa.
Y ha tenido la prudencia, la sensatez y la visión de acercarse a los gobiernos emanados de los distintos partidos políticos del país y bien podría ser “el hombre de equilibrio” que aceptaran la mayoría de las corrientes políticas y sociales de Sinaloa.
Pero el ejemplo más contundente de la eficacia y la calidad como líder de Agustín Coppel Luken, es el impresionante expansionismo del corporativo de almacenes Coppel, con presencia en numerosos estados de la Unión Americana, todo México, Centroamérica y Sudamérica. La marca y el símbolo de la “llavecita azul”, son de los mejores íconos del México que nos hace sentir orgullosos.
Y otro más, este sí con partido ya, es el caso de Sergio “Pío” Esquer, un agricultor tecnificado y exportador en grande escala, que reside en Culiacán y que conoce de sobra la problemática que vive el campo hoy día, en la entidad y en el mundo.
A Sergio ‘Pío’ Esquer se le nombró dirigente estatal del partido Movimiento Ciudadano en días pasados y su función ahora, será la de convertirse en un promotor de su instituto político por toda la entidad.
Aunque muy insistente la crítica recogida por panegiristas de Morena, de que ‘Pío’ Esquer se dejó manipular por el dirigente nacional Jorge Álvarez Maynez, quien actuó con alevosía y ventaja en los días en que un misterioso atentado recluyó -hasta el momento- a la terapia intensiva al anterior dirigente del M.C., Sergio Torres Félix, exalcalde priista de Culiacán también y poseedor de un notable perfil popular que, antes del intento de homicidio que sufrió (con un balazo en la cabeza), era un muy serio prospecto a competir por la gubernatura de Sinaloa o por la Presidencia Municipal de Culiacán y con éxito.
Ya se sabrá, en el transcurso de los próximos días, el rumbo que tomen estas tres posibilidades de proyectos políticos, personificados por tres auténticos personajes dotados de valor, ética, capacidad, preparación y honorabilidad ante todo para el cargo de Gobernador.
Alguien que también ha dicho que no, pero en quien también piensan los sinaloenses libres, es el recio empresario, editor y político, Manuel Clouthier Carrillo, quien es un próspero y valiente defensor de Sinaloa y de las y los sinaloenses “de bien”. Poseedor de un valor civil y de una entereza envidiable.
Y hay otros empresarios, que también podrían figurar y generar simpatías de triunfo: Juan Pablo Castañón, exdirigente nacional de la Coparmex y del Consejo Coordinador Empresarial; y Bosco de la Vega, prominente empresario agrícola y expresidente del Consejo Nacional Agropecuario, cargo que también ocuparon en su momento, Eduardo Bours, exgobernador de Sonora y el mismísimo Jesús Vizcarra Calderón.
Son lamentables, aunque también respetables, las decisiones negativas de Vizcarra, Agustín Coppel y Manuel Clouthier, porque si como hombres sinceros, francos, realistas y visionarios que son, tanto aman a Sinaloa y tanto quieren la paz, la tranquilidad, el crecimiento integral de la entidad, no es justo, socialmente y políticamente hablando que por temores o por intereses personales para salvaguardar sus negocios, prefieran desdeñar el servicio público hoy tan deteriorado en Sinaloa, cuando cualesquiera de los tres podrían sacudir a Sinaloa y a sus habitantes para sacarlos de la debacle y del deterioro creciente en el que se encuentran.
Humildemente, yo hago a un llamado a ellos. A que reconsideren sus negativas… a que se unan por Sinaloa, junto con otros empresarios y políticos que en verdad aman a su tierra y que en esta coyuntura y ante las circunstancias presentes, hay muchas posibilidades de recuperar nuestra entidad y sacarla del marasmo corrupto y demagógico en el que lo tiene el actual partido en el poder, con Rubén Rocha a la cabeza.
Ahí está Sinaloa, esperando una decisión valiente, patriótica, viril y visionaria de estos grandes personajes, hijos de esa noble tierra.
Por lo pronto y para finalizar, hemos de reconocer que el Sinaloa que queremos, es una entidad unida, justa y segura, donde la igualdad de género permita a mujeres y niñas vivir sin temor.
Queremos que Sinaloa sea de nuevo una sociedad sin miedo, un lugar donde los niños y los jóvenes estudien y trabajan a la par; donde sea eliminada la violencia de las calles y los hogares de la entidad y la seguridad sea una garantía para todos los ciudadanos, con acceso pleno a la salud pública y oportunidades de desarrollo económico.
Autor: Héctor Calderón Hallal
@Pequenialdo;
@CalderonHallal1