Cruz Pérez Cuéllar dejó claro que sabe jugar inteligente y en terreno ajeno. El edil juarense se plantó prácticamente frente a la casa del titular de la Capital de los Baches, óea Chihuahua, y armó un “eventazo” que difícilmente pasa desapercibido: un ring de lucha libre instalado frente a la Presidencia Municipal, miles de asistentes coreando, vitoreando y, de paso, mandando un mensaje político directo. No es menor lograr esa convocatoria en la capital del estado, territorio donde históricamente no es sencillo irrumpir con tal fuerza. Más allá del espectáculo, lo que realmente se exhibió fue músculo político, organización y una estrategia que apuesta por conectar con la gente a través de lo popular, sin necesidad de despilfarrar millones para hacerse notar, como lo hace el capitalino.
Del otro lado de la banqueta, Marco Bonilla tiene agendado salir a medios este día, y no son pocos los que anticipan que podría aplicar la vieja confiable: minimizar cifras al estilo de Andrés Manuel López Obrador en el Zócalo, reduciendo la magnitud del evento a unos cuantos miles. Sin embargo, la narrativa ya está en la calle y el impacto mediático es innegable. La verdadera incógnita ahora no es qué dirá, sino qué hará: cómo responder desde su propio terreno y, más aún, qué podría montar en Ciudad Juárez para intentar superar lo que hoy parece, francamente, difícil de igualar. Por lo pronto, habrá que esperar su declaración, aunque el golpe político ya quedó sobre la mesa y demostrado que casí 5 mil personas acudieron al llamado de Morena en la capital.