Hay ventajas… y luego está la de Cruz Pérez Cuéllar sobre Andrea Chávez Treviño.
No es competencia: es una diferencia de casi 20 puntos. No es cierre: es el doble. No es suspenso: es una escena donde uno ya va saludando desde la meta mientras la otra apenas está viendo por dónde iba la ruta.
La encuesta de Demoscopia Digital no deja lugar a interpretaciones creativas ni a maromas discursivas. 37.6% contra 17.5%. Traducido al español político: Cruz no solo lidera, domina; Andrea no solo sigue, persigue sin alcanzarlo.
Y eso que la senadora le ha metido ganas —muchas— al reflector, al discurso encendido, al video viral… pero nada de eso está logrando convertirse en votos medibles. Porque una cosa es hacer ruido, y otra muy distinta es hacer números. Y hoy, los números la ponen en su lugar: a media tabla… pero viendo hacia arriba con binoculares.
Ahora, lo verdaderamente divertido empieza cuando uno baja la mirada al resto de la tabla… ese territorio donde la palabra “competencia” ya es más aspiracional que real.
Ahí aparece Héctor Cabada Alvídrez con su 8.3%, en una especie de limbo político donde no se sabe si está participando o pasando lista. Luego Juan Carlos Loera con 7.9%, fiel a su tradición de siempre estar… pero nunca despegar. Una constancia admirable, aunque sea en el estancamiento.
Lo más irónico del asunto es que estos datos vienen de Demoscopia Digital, una encuestadora cercana a Morena, de esas que dentro del propio movimiento suelen presumirse como “las que sí le atinan”. Es decir, si este diagnóstico incomoda, no hay mucho margen para decir que está cargado… porque, en teoría, es de casa.
Así que el panorama es brutalmente claro:
Cruz ya juega en primera.
Andrea intenta alcanzarlo desde lejos.
Y los demás… bueno, los demás parecen estar disputando algo muy distinto: quién queda menos en el olvido.
Porque si esto fuera una carrera, no habría narrador que aguante la emoción: uno va sobrado, otra va tarde… y el resto, francamente, ni en la toma de la cámara aparecen.
El Colegio de Educación Profesional Técnica del Estado de Chihuahua vuelve a estar en el ojo del huracán tras resurgir señalamientos de presunta corrupción, nóminas infladas con “aviadores” y un manejo político de una institución que debería estar enfocada exclusivamente en la formación académica. Desde el arribo de Omar Bazán Flores a la Dirección General, al interior del organismo se habla de una red que entrelaza intereses partidistas con recursos públicos, donde algunos funcionarios obtienen beneficios sin siquiera presentarse a trabajar. Esta práctica no solo representa un desvío de dinero, sino que también convierte a la institución en una herramienta al servicio de agendas ajenas a la educación.
Lo más inquietante es que este episodio no surge de la nada, sino que forma parte de un historial complicado que ha marcado al Conalep en la entidad: inconformidades internas, denuncias constantes y la salida de directivos que prefirieron renunciar antes que verse envueltos en irregularidades. En años recientes, incluso se documentaron casos de presuntas falsificaciones y malos manejos financieros que terminaron con la destitución de altos mandos. Así, la duda persiste y toma fuerza: ¿quién respalda estas prácticas dentro del sistema? Porque cuando los recursos destinados a preparar a los jóvenes se desvían, el impacto no se limita a lo administrativo, sino que compromete el desarrollo de toda una generación.
En medio de una racha de resultados cuestionados por parte de la administración municipal, el Ayuntamiento de Meoqui comenzó a mover piezas clave dentro de su estructura interna. La alcaldesa Miriam Soto tomó protesta a Miguel Gómez como nuevo Director de Soluciones Ciudadanas y a Luis Enrique Cruz como Secretario Particular del Despacho, en lo que claramente forma parte de una serie de ajustes estratégicos para intentar corregir el rumbo. Desde el discurso oficial se habla de “mejora continua” y fortalecimiento institucional, pero en los pasillos políticos estos cambios se leen también como una respuesta a las exigencias de una comunidad que no ha visto los resultados esperados.
Los movimientos no son menores ni aislados: llegan tras la salida de Israel Delgado, quien dejó la Secretaría Particular por motivos personales, lo que detonó un efecto dominó en el organigrama municipal. Luis Enrique Cruz deja la Dirección de Soluciones Ciudadanas para asumir su nuevo encargo, mientras que Miguel Gómez, regidor con licencia, entra al relevo con la promesa de reforzar la atención directa a la población. Ambos funcionarios han expresado disposición y compromiso, pero el trasfondo es claro: la administración busca recomponerse ante la presión social. La interrogante, como siempre en política, no es el cambio en sí, sino si estos enroques serán suficientes para revertir la percepción ciudadana y traducirse, ahora sí, en resultados tangibles para las familias.