
Wicker (2026), dirigida y escrita por la pareja de cineastas Alex Huston Fischer y Eleanor Wilson, es una fábula de fantasía erótica. También, una reflexión acerca de la identidad, el amor, la búsqueda del propósito y hasta la esperanza. Todo, en medio de una premisa que sorprende por ser en apariencia ridícula. Una mujer solitaria decide que tendrá un esposo a como dé lugar. Y eso incluye uno construido en mimbre que se convertirá pronto en un fenómeno inexplicable en el tranquilo pueblo en que vive.
Por supuesto, ya lo debes saber. Wicker es una de las propuestas más originales y extravagantes de la temporada cinematográfica 2026. La trama, adaptada del cuento El marido de mimbre de la escritora británica Ursula Wills-Jones, es, a primera vista, una ingeniosa caja de sorpresas. Eso, debido a que utiliza el hecho de lo que parece un convencional romance imposible, para hacerse progresivamente más profunda y conmovedora. También, para utilizar la fantasía como un territorio en que la naturaleza humana se enfrenta a su luz y oscuridad, en medio de símbolos y humor. A la vez, una buena cantidad de deliciosas y raras escenas eróticas.
Todo, ambientado en una atemporal, tosca y sumamente conservadora aldea pesquera medieval. Una comunidad regida por rígidas convenciones patriarcales y roles de género inamovibles. Una además, en la que los hombres descuidan a sus cónyuges mientras que las mujeres se aburren en puro desamor. Por lo que, cuando la mujer más despreciada del pueblo se convierta de súbito en la más amada (y sexualmente satisfecha) gracias a un hombre de miembre, todo cambiará. Mucho más, obligará a una comunidad envidiosa, retorcida y cruel a entender el sentido de sus errores, carencias y frustraciones. Eso con mucha magia de por medio.
Érase una vez una mujer solitaria en ‘Wicker’

Para eso, la trama sigue a una pescadora solitaria y marginada, magistralmente interpretada por la ganadora del Óscar Olivia Colman. La mujer vive completamente excluida y despreciada por sus vecinos debido a su tosco aspecto. También, al constante olor a pescado que emana de su oficio. Además, debe sufrir las despiadadas burlas del pueblo, encabezadas por la esposa del sastre (encarnada por Elizabeth Debicki). Por lo que, harta, la protagonista decide tomar las riendas de su propio destino con un plan insólito.
De modo que acude al cestero del pueblo (Peter Dinklage) para encargarle un pedido verdaderamente extraordinario. Un esposo de tamaño real tejido enteramente de mimbre. Y aunque al principio la impulsa un deseo de rebeldía y burla hacia la solemne institución del matrimonio, todo no tarda en cambiar. Eso, cuando la situación da un giro fantástico, cuando la elaborada escultura cobra vida mágicamente. Así que se convierte en el hombre de paja más atento, devoto y encantador del mundo.
Pero además, lleva a Wicker a lugares novedosos al desentrañar los misterios del amor desde una óptica amable y singular. También, al utilizar la fantasía para explorar ideas tan profundas como el aislamiento y la soledad femenina. Todo mientras el marido de mimbre no solo causa sensación en el pueblo. Además, deja claro que a veces el romance más intenso rompe esquemas y también el orden de la realidad. Un punto al que la cinta vuelve con un aire juguetón, levemente perverso y delicioso que asombra por su sutileza.
El hombre perfecto está hecho de mimbre en ‘Wicker’

Por supuesto, el papel de este peculiar marido requiere un actor a la altura. Y lo encuentra en el polifacético actor Alexander Skarsgård. El intérprete brinda una actuación sorprendente al encarnar a una criatura rebosante de un romanticismo incondicional, honestidad y una total ausencia de masculinidad tóxica. Por lo que Vickers profundiza con gran sensibilidad en los encuentros íntimos entre la pescadora y este ser de madera. Por si te lo preguntas, ocurre: la película explora en todos los aspectos la relación de la inusual pareja. Incluyendo la sexual. Un giro que le brinda a la cinta sus escenas más desconcertantes.
Así que, conforme el romance prospera, la farsa inicial se disuelve para dar paso a una conexión genuina y profundamente conmovedora. Una además que desafía todas las expectativas de la protagonista. De modo que la intensa química interpretativa compartida entre Colman y Skarsgård se convierte en el centro del argumento. Por lo que, a pesar del inherente absurdo de la premisa, Wicker no solo conmueve. A la vez, analiza con inteligencia, profundidad y un fino sentido del humor el hecho de que el amor puede curar todas las heridas.
Un prodigio visual para ‘Wicker’

Visualmente, Wicker es una obra de arte meticulosa que transporta al público a un universo onírico. Este, dotado de una estética sobria y sumamente cuidada. El aclamado director de fotografía Lol Crawley se encargó de lograr las texturas de las pinturas holandesas del siglo XVII. Algo que brinda una especial personalidad a la película. Mientras que los diseñadores de vestuario fusionaron referencias históricas flamencas, inglesas y húngaras.
Sin embargo, el mayor logro técnico del filme recae en el asombroso traje prostético concebido por los reconocidos artistas de Wētā Workshop. El equipo dedicó 18 meses de arduo trabajo y requirió de 40 especialistas para esculpir la intrincada armadura de mimbre. Además, basada en las facciones reales de Skarsgård. Este descomunal esfuerzo artesanal evitó por completo el uso de efectos digitales en posproducción. Lo que obligó al actor a someterse a extenuantes sesiones diarias de maquillaje para lograr dar vida a este golem con texturas reales. Que, lejos de lucir terrorífico, irradia una calidez visual asombrosa. Todo un prodigio de puesta en escena que convierte a Wicker en la gran película de romance de la temporada que quizás no conoces.
Wicker se estrena en España el 30 de octubre.
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