
Wildwood: El bosque salvaje de Laika, que se estrena este fin de semana en España, es, además de una estupenda película, un logro técnico. Eso, al combinar una historia de redención, aventura infantil y profundo simbolismo con stop motion. Hacerlo, además, con un detalle meticuloso que rinde homenaje a la ya celebrada capacidad del estudio para crear obras de arte visuales. A través de para rescatar lo mejor de la técnica para dotar a sus cintas de un aire de indudable complejidad y belleza. Algo que convierte a todas las películas de Laika en verdaderas joyas cinematográficas.
Pero además, logra algo de enorme interés. Recordar el motivo por el cual el stop motion es una hazaña artesanal, en una era cinematográfica dominada por los efectos digitales e IA. Eso al requerir la manipulación física de objetos, marionetas o arcilla fotograma a fotograma. De modo que cada milímetro de movimiento captura la imperfección humana, confiriendo a las producciones un encanto, calidez y textura orgánica inigualables. Esta técnica exige un nivel excepcional de paciencia, precisión y disciplina. Lo que convierte cada toma en una pieza de arte genuina y coleccionable.
Además de su riqueza estética, el stop motion posee un profundo valor histórico y narrativo que ha moldeado la evolución del cine. Desde sus orígenes accidentales con Georges Méliès, sirvió como la base de los efectos especiales modernos. Algo que permitió la existencia de criaturas icónicas como King Kong y sentó las bases de la fantasía en la gran pantalla. Hoy en día, su persistencia a través de estudios célebres y directores visionarios demuestra que sigue siendo una herramienta narrativa poderosa. Como lo dejan claro estas cinco joyas de stop motion que te dejamos a continuación y que puedes ver ahora mismo.
La pesadilla antes de Navidad (Disney+)

Esta obra maestra de la animación en stop motion revolucionó el cine fantástico. Aunque popularmente se asocia con Tim Burton, quien concibió la idea y el poema original, la película fue dirigida magistralmente por Henry Selick. La trama sigue a Jack Skellington, el querido y melancólico de la ciudad de Halloween. Todo, mientras se siente profundamente vacío e insatisfecho con la rutina eterna de asustar.
Tras descubrir accidentalmente la luminosa y alegre ciudad de la Navidad, Jack queda completamente fascinado por su magia. Así que decide secuestrar a Santa Claus para hacerse cargo de la festividad. Esta original premisa fusiona con brillantez la macabra estética gótica con la calidez de las fiestas navideñas. Lo que crea un clásico atemporal que cuestiona los límites de nuestra propia identidad y la obsesión por lo desconocido.
El verdadero corazón de este largometraje reside en su espectacular apartado visual y su inolvidable banda sonora. Cada fotograma requirió un trabajo artesanal titánico, donde docenas de animadores manipularon minuciosamente intrincados muñecos de látex y madera sobre detallados escenarios expresionistas. Eso, durante más de tres años de producción. Complementando este universo visual, el compositor Danny Elfman creó una partitura musical icónica y prestó su propia voz para las canciones del protagonista. Lo que la convierte en una joya inolvidable.
Soy Frankelda (Netflix)

Este hito histórico para la industria del cine latinoamericano también es una joya visual. En específico, al consagrarse como el primer largometraje mexicano realizado enteramente en stop motion. Escrita y dirigida por los talentosos hermanos Arturo y Roy Ambriz, la obra amplía el universo de la miniserie antológica Los sustos ocultos de Frankelda (2021). El proyecto contó con el prestigioso apoyo creativo y la mentoría directa del aclamado director ganador del Óscar, Guillermo del Toro. Una garantía de calidad y amor por el trabajo artesanal.
La cinta expande notablemente el folclor de su universo original a través de una ópera musical de fantasía oscura y estética gótica. Una que equilibra de forma magistral los cuentos de hadas tradicionales macabros con la rica iconografía y los colores de la cultura popular mexicana. Por lo que el argumento se traslada detalladamente al México de mediados del siglo XIX para presentar a Francisca Imelda (Frankelda). Esta, una brillante y marginada joven con una imaginación desbordante cuyas historias de terror son menospreciadas y silenciadas. Todo debido a los opresivos roles de género de la época victoriana colonial.
Su destino cambia radicalmente al ser contactada por Herneval, el atormentado príncipe demonio del Plano de los Sustos. Un personaje enigmático que la convence de viajar a su reino para escribir nuevas pesadillas que devuelvan el balance entre la ficción y la realidad. A través de este viaje introspectivo, Frankelda debe madurar como creadora y usar el invaluable poder de su narrativa literaria. Además, enfrentar la aterradora amenaza de Procrustes, un siniestro villano que pretende manipular y destruir por completo la estabilidad de ambos mundos.
Pinocho (Netflix)

La versión de Guillermo del Toro del cuento infantil creada en stop-motion es una joya oscura que querrás ver. En particular, porque reinventa el clásico cuento italiano de Carlo Collodi. Co-dirigida junto a Mark Gustafson y producida por Netflix junto a The Jim Henson Company, la cinta es una rareza. Eso, debido a que se sumerge en una fábula gótica y humanista profundamente madura. Además, la historia está ambientada en la Italia de los años 30, durante el ascenso del fascismo de Benito Mussolini, lo que le agrega un ingrediente político.
Por medio de este contexto histórico hostil, Del Toro transforma el relato en una poderosa alegoría sobre la desobediencia civil. También, la imperfección humana y la aceptación del dolor. Por lo que convierte al muñeco de madera en el único ser verdaderamente libre e incorruptible en un mundo de humanos. Estos últimos, títeres ideológicos obedientes.
El argumento aborda con una desgarradora honestidad los conceptos del duelo, la paternidad fracturada y la mortalidad. En esta versión, Geppetto construye a Pinocho en un ataque de embriaguez, desesperación e ira tras haber perdido trágicamente a su hijo Carlo. A diferencia del cuento original, donde Pinocho es castigado constantemente por ser rebelde y mentiroso, aquí su naturaleza curiosa y desobediente es retratada como una virtud. En especial, una forma de mantener su pureza moral frente a la opresión del entorno militar. Una obra de arte para nostálgicos y amantes de la siniestra filmografía de Del Toro.
Frankenweenie (Disney+)

Esta pieza deliciosa es una de las obras más personales, nostálgicas y conmovedoras de Tim Burton. Y es en realidad un doble homenaje al cine de monstruos clásico y al amor incondicional hacia las mascotas. Así que la película es una expansión en largometraje de animación stop-motion del cortometraje de acción real que el propio Burton dirigió en 1984. ¿Un dato curioso? La producción provocó el despido de Tim Burton, cuando el estudio consideró a la obra demasiado aterradora para los niños.
Décadas después, el director regresó con total libertad creativa para entregar una joya cinematográfica filmada completamente en un deslumbrante blanco y negro expresionista. La historia se ambienta en el monótono y suburbano pueblo de New Holland, donde el joven e incomprendido Víctor Frankenstein Este, un niño apasionado por la ciencia y el cine casero, enfrenta un trauma mayor. Eso, al sufrir la devastadora pérdida de su mejor amigo y fiel perro, Sparky, al ser atropellado por un automóvil.

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Inspirado por las revolucionarias lecciones de electricidad de su excéntrico profesor de ciencias, el Sr. Rzykruski, Víctor decide desafiar las leyes de la naturaleza. Por lo que desentierra a su mascota para devolverle la vida mediante la energía de una poderosa tormenta eléctrica. Lo que desata un tierno milagro que pronto se complicará cuando sus competitivos compañeros de clase descubran su secreto.
Los mundos de Coraline (Movistar+)

Casi toda una generación descubrió el stop motion gracias a esta película y la razón es obvia: es una inolvidable pieza de arte que todavía sorprende. Dirigida magistralmente por Henry Selick y basada en la aclamada novela corta de Neil Gaiman, la cinta además ostenta otro honor. El de ser el primer largometraje producido por el prestigioso estudio independiente Laika. La trama sigue a Coraline Jones, una niña de once años con una personalidad intrépida, curiosa y obstinada, que se siente profundamente ignorada por sus estresados padres. Todo, tras mudarse al sombrío y decadente palacio rosa.
Su monótona existencia cambia de forma radical al descubrir una pequeña puerta oculta tras el papel tapiz de su sala. La cual conecta a través de un pasadizo secreto con el Otro Mundo. Este universo paralelo se presenta inicialmente como una versión colorida, mágica y perfecta de su propia realidad. Y además, habitada por la Otra Madre y el Otro Padre, seres sumamente atentos que, a diferencia de sus verdaderos progenitores, satisfacen todos sus caprichos.
Pero con una perturbadora peculiaridad física: tienen botones negros cosidos en lugar de ojos. No obstante, el horror se desata cuando esta deslumbrante fantasía utópica revela su verdadera naturaleza gótica. Por lo que se transforma en una pesadilla claustrofóbica de horror psicológico. Espléndida en detalle, con un guion que te sorprenderá a cada giro y profundamente conmovedora, es la cinta que querrás ver si eres fanático del stop motion.
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