La crisis de violencia ligada al narcotráfico volvió a golpear el norte del país este 11 de mayo de 2026 luego de que familias desplazadas por grupos criminales buscaran refugio en territorio chihuahuense tras ataques armados en Durango.
Reportes recientes indican que habitantes de comunidades afectadas por enfrentamientos entre organizaciones criminales escaparon de sus hogares ante el temor de nuevos ataques armados.
Uno de los hechos más graves ocurrió cuando un convoy de civiles desplazados fue atacado por sicarios mientras intentaba llegar a zonas seguras cercanas a Chihuahua.
Las comunidades afectadas denuncian que grupos criminales utilizan drones explosivos, retenes clandestinos y amenazas constantes para controlar territorios serranos dedicados históricamente a actividades agrícolas y ganaderas.
Autoridades estatales reforzaron vigilancia en carreteras y municipios limítrofes para evitar que la violencia continúe expandiéndose hacia nuevas regiones del estado.
Organizaciones civiles alertaron que muchas familias desplazadas llegan sin recursos básicos y requieren atención médica, alimentos y refugio temporal.
Mientras tanto, productores ganaderos y habitantes rurales han expresado preocupación por la creciente presencia de grupos armados en zonas cercanas a la Sierra Tarahumara y corredores utilizados para actividades ilícitas.
Expertos consideran que los desplazamientos forzados se han convertido en una de las consecuencias más graves de la disputa entre organizaciones criminales por rutas de tráfico y control territorial.
En varias regiones del norte de México la violencia ligada al narcotráfico ha provocado cierre de escuelas, abandono de comunidades enteras y crisis humanitarias silenciosas.
La situación mantiene en alerta a las autoridades de Chihuahua, quienes buscan evitar que el conflicto criminal siga expandiéndose hacia más municipios fronterizos y rurales del estado.