“Trump solo está ganando tiempo”: los iraníes afrontan con escepticismo la firma del acuerdo de paz con Washington

Cualquier sensación de alivio se ve contrarrestada por las dudas sobre la durabilidad del acuerdo y el sentimiento de traición por parte de la Administración Trump
Campo minado para la paz: Netanyahu, republicanos ultras y los duros del régimen amenazan el acuerdo
En la localidad rural de Sirik, en el sur de Irán, las temperaturas han alcanzado los 45 grados durante la última semana. Mientras tanto, sus vecinos seguían haciendo cola para llenar cubos de agua días después de que, según se informa, los ataques estadounidenses dañaran dos instalaciones de agua potable que abastecen a las aldeas cercanas.
En medio de la escasez de agua y el temor inminente a la guerra, llegó la noticia de un posible acuerdo entre Washington y Teherán. Sin embargo, para quienes luchaban por recomponerse tras los acontecimientos, el anuncio apenas supuso un alivio.
“Me preocupa la incertidumbre que rodea [al acuerdo de paz]”, afirma Nahid*, una madre de Sirik que describe cómo los vecinos hacen cola para conseguir agua bajo un calor insoportable, temiendo que la escasez de agua pueda prolongarse mucho más tiempo. Aunque el suministro de agua se restableció tras 12 horas, la cantidad que llegaba a los hogares seguía sin ser, ni de lejos, suficiente para beber y para las tareas cotidianas.
Dudo que la guerra esté a punto de terminar. Lo único que ha cambiado es que ahora tenemos más claro quiénes son realmente nuestros aliados. Y cada vez está más claro que Trump no es uno de ellos
“Mi hija de cuatro años se despertó llorando por la deshidratación y el dolor entre las piernas, causado por las rozaduras y la falta de agua para la higiene básica”, cuenta.
Nahid, que trabaja como costurera y es la única fuente de ingresos de su familia, afirma que teme por la salud y el futuro de su hija.
La reacción de Nahid es una de las muchas que comparten los iraníes de todo el país a medida que Estados Unidos e Irán se acercan a la firma oficial de un acuerdo.
Alborz, de 36 años, un escritor afincado en Teherán, dice que la situación había hecho que muchos tengan la sensación de que el mundo lo dirigen “todos los locos”.
“Ayer desperté a mi mujer para decirle que se había llegado a un acuerdo —y con concesiones mínimas—. Estábamos encantados. Al menos, dimos un suspiro de alivio”, cuenta.

Un iraní sostiene la bandera nacional de Irán junto a una valla publicitaria con el difunto líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jamenei, en la plaza Valiasr de Teherán, Irán, el 15 de junio de 2026. EFE/EPA/ABEDIN TAHERKENAREH
Dice que las reacciones a su alrededor se dividen en tres grandes grupos: “El grupo cuyos corazones están ligados al régimen; el que está ligado a [la antigua familia real] los Pahlavi y aboga por una intervención militar extranjera; y el que desprecia a los dos anteriores”. Con el paso del tiempo, el tercer grupo parece estar creciendo, dice Alborz.
Para los partidarios de la línea dura, que se han estado reuniendo casi todas las noches para celebrar la “victoria” de la Guardia Revolucionaria Islámica y han asistido a sesiones de entrenamiento para aprender a manejar kaláshnikovs, la perspectiva de un acuerdo con el “enemigo” ha provocado indignación, afirma Mina, una guionista afincada en Teherán.
“Ahora mismo todo el mundo está enfadado, pero cada uno lo está por motivos diferentes. Los mulás llevan décadas incitando a sus seguidores a corear ”Muerte a Estados Unidos“, así que cualquier acuerdo con el enemigo debilita su prestigio entre ellos. Y luego hay gente como yo: odio al régimen y odio que [Donald] Trump nos haya traicionado”, dice.
“Aunque [Barack] Obama no estuviera del lado del pueblo iraní y optara por negociar con los ayatolás, al menos actuó como un auténtico político y no como un hombre de negocios. Con él, obtuvimos lo que esperábamos. Pero con Trump nos han apuñalado por la espalda”, afirmó.
El ataque de EEUU contra la escuela fue horrible y debe ser condenado, pero, ¿por qué todos vosotros ignoráis a los niños asesinados en las calles por el régimen apenas unas semanas antes? ¿Por qué deberíamos confiar en vuestra defensa de los derechos humanos si decidís luchar solo por aquellos que coinciden políticamente con vuestra agenda?
Mina apoya el regreso de Reza Pahlavi, hijo del antiguo sha, como “líder de transición” y afirma que no cree que llegue a haber jamás un acuerdo de paz con el régimen iraní.
También expresa su indignación ante lo que califica de doble rasero internacional respecto a las muertes de iraníes.
“El ataque de EEUU contra la escuela [en el que murieron 120 niños] fue horrible y debe ser condenado, y mi más sentido pésame a las familias inocentes que perdieron a sus seres queridos en los ataques. Pero, ¿por qué todos vosotros ignoráis a los niños asesinados en las calles por el régimen apenas unas semanas antes? ¿Por qué deberíamos confiar en vuestra defensa de los derechos humanos si decidís luchar solo por aquellos que coinciden políticamente con vuestra agenda?”, pregunta.
Aunque muchos iraníes habían estado esperando con ansiedad los avances diplomáticos, para otros el anuncio apenas suscitó reacción alguna.
Shaghayegh, de 24 años, que participó en las manifestaciones “Mujer, Vida, Libertad” en Teherán y resultó herida en la cabeza por perdigones, afirma sin rodeos: “Todo dejó de tener sentido a partir de 2022”.
“Dudo que la guerra esté a punto de terminar. Lo único que ha cambiado es que ahora tenemos más claro quiénes son realmente nuestros aliados. Y cada vez está más claro que Trump no es uno de ellos”.
A medida que el escepticismo se acentúa y las opiniones siguen divididas, en muchas de las conversaciones se percibe un sentimiento compartido de agotamiento —y de enfado porque, en realidad, nada ha cambiado—.
“Me alegro de que no vayan a morir más personas inocentes a causa de las bombas estadounidenses, pero ¿podéis poneros todos de acuerdo ahora para volver a vuestros felices veranos europeos, y que nosotros podamos volver a ser asesinados por el régimen?”, se pregunta Shaghayegh.
Alborz afirma que el acuerdo sigue siendo frágil e incierto. “Todo el mundo habla de que Trump solo está ganando tiempo hasta que termine el Mundial”, dice, y pronostica que “podría pasar cualquier cosa en el próximo mes”.
Se han cambiado los nombres.