Mejora en la actividad productiva impulsa las expectativas
El Banco de México decidió elevar su estimación central de crecimiento para la economía nacional de cara al cierre de 2026, fijándola en un 1.5%, lo que representa un avance significativo en comparación con el 1.1% calculado en el documento previo.
Según lo documentado en el Informe Trimestral correspondiente al periodo de abril a junio de 2026, el rango estimado para el Producto Interno Bruto (PIB) se posiciona ahora entre el 1.0% y el 2.0%.
Dicha corrección positiva encuentra su sustento en el vigor que mostró la actividad productiva durante el segundo trimestre del año, logrando rebasar las proyecciones iniciales luego de la fase contractiva que experimentó el país en el arranque de 2026.
No obstante, el banco central advirtió que este impulso favorable se verá contrarrestado en cierta medida por una desaceleración más intensa de lo previsto a lo largo del tercer trimestre.
En cuanto al ejercicio de 2027, las proyecciones gubernamentales muestran una ligera modificación negativa, previendo que el Producto Interno Bruto nacional avance un 2.0%, cifra ligeramente inferior al 2.1% calculado previamente, con un intervalo que fluctúa entre el 1.2% y el 2.8%.
Factores de riesgo y cautela en las inversiones
A pesar del reajuste positivo aplicado al cierre de este periodo, los integrantes de la Junta de Gobierno hicieron hincapié en que el país atraviesa una fase de atonía económica, por lo que el balance de riesgos se mantiene inclinado hacia la baja.
El reporte advierte que el inicio de los procesos de revisión anual dentro del marco del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) ha prolongado la incertidumbre comercial en Norteamérica; si bien los flujos de mercancías conservan sus beneficios arancelarios, la ausencia de acuerdos definitivos frena los planes de expansión del sector privado.
A este panorama interno se añaden diversas amenazas externas, tales como la agudización de tensiones geopolíticas en Medio Oriente con posibles afectaciones a las cadenas logísticas internacionales, episodios recurrentes de turbulencia en los mercados financieros globales o un menor dinamismo económico en Estados Unidos que debilite las exportaciones nacionales.
Comportamiento favorable de la inflación
En contraparte, el comportamiento de los precios al consumidor muestra señales de estabilidad. La inflación general anual continuó con una tendencia a la baja, situándose en 3.92% al concluir el segundo trimestre y descendiendo hasta el 3.26% en la primera quincena del mes de agosto, impulsada por un desempeño benévolo en el rubro no subyacente y la superación de presiones temporales de oferta.
Derivado de este escenario inflacionario y de la ausencia de presiones de demanda, la autoridad monetaria optó por mantener la tasa de interés de referencia en 6.50%. Dicho parámetro, establecido tras el ajuste de 25 puntos base ejecutado en mayo, es evaluado por el instituto central como el nivel idóneo para navegar la coyuntura macroeconómica y asegurar la convergencia de la inflación hacia la meta permanente del 3% rumbo a 2027.
