La icónica franquicia de ciencia ficción creada por el cineasta británico se prepara para expandir su universo cinematográfico. Años después del estreno de la entrega de 2017, el director ha roto el silencio para confirmar que ya se encuentra planificando un nuevo largometraje que servirá como continuación directa de aquella historia, superando las dudas iniciales generadas por su recaudación comercial.
El regreso del androide interpretado por Michael Fassbender
Durante una reciente entrevista con medios especializados, el realizador reveló los primeros ejes narrativos de esta nueva producción. El eje central de la trama volverá a ser David, el androide cuyas acciones marcaron el rumbo tétrico del filme anterior. En esta ocasión, la narrativa se enfocará en los esfuerzos del sintético por dar forma a un nuevo orden bajo su propio control.
Hay que recordar que el desenlace de la anterior entrega dejó al descubierto los oscuros planes del robot. Tras suplantar a su semejante y neutralizar a los tripulantes humanos, el autómata logró hacerse con el mando absoluto de la nave espacial, introduciendo de contrabando embriones letales junto con la carga humana congelada, todo ello mientras simulaba un trágico accidente ante cualquier posible señal exterior.
Ambiciones de creación y los riesgos tecnológicos
Con el control total de la embarcación y rumbo a un destino por definir, la trama explorará la obsesión del personaje sintético por erigirse como una divinidad moderna. Su meta principal consiste en superar a sus propios diseñadores biológicos mediante la consolidación de organismos letales diseñados para dominar nuevos territorios estelares.
Más allá del terror espacial y la mitología de los xenomorfos, el cineasta ha aprovechado el trasfondo de estas precuelas para reflexionar sobre los límites de la tecnología avanzada. Sobre esta temática, el director advierte sobre el potencial destructivo de los sistemas autónomos:
“Las IAs pueden salirse de control. Y si lo hacen, es como una bomba”, asegura.
Asimismo, el realizador profundiza en las dudas éticas que plantea el desarrollo informático actual:
“La pregunta incómoda es: ¿la IA solo puede ser tan buena como la información que se le introduce? Si le digo: «Aquí tienes un lienzo en blanco, escríbeme tal y tal», ¿sería eso simplemente una mezcla de millones de otros guiones? Probablemente. Pero el peligro es que supere ese punto y se vuelva más inteligente que nosotros”, reflexiona.
Estos conceptos filosóficos y de control tecnológico volverán a ocupar un lugar central en la propuesta argumental que prepara el estudio para ampliar el universo cinematográfico.
