La cifra de muertos por la violenta riada en Nepal asciende a 616 mientras siguen los rescates
La tragedia provocada por la crecida repentina en la cuenca del río Bhote Koshi continúa dejando balances devastadores. Las autoridades locales han confirmado que el número total de víctimas mortales ha subido hasta los 616 fallecidos en territorio nepalí.
A esta cifra se suman otras siete muertes registradas en el condado tibetano de Gyriong, situado en el suroeste de China. Los equipos de emergencia afrontan una nueva jornada de búsqueda en medio de un escenario sumamente complejo.
Distribución de las víctimas y rastreo continuo
Los reportes oficiales detallan que la mayor parte de los cuerpos sin vida han sido rescatados a kilómetros de distancia del punto inicial del desastre. El violento caudal arrastró a su paso viviendas y localidades enteras a lo largo de varios distritos.
Entre las zonas más golpeadas destacan Chitwan con 233 decesos, Nawalparsi Este con 158, además de afectaciones graves en Gorkha y Dhading. Paralelamente, los registros oficiales estiman que todavía hay 554 personas desaparecidas, sin que exista por ahora un protocolo unificado entre ambos países.
Situación de los ciudadanos extranjeros
En el plano internacional, la Junta de Turismo de Nepal informó sobre la localización con vida de uno de los tres ciudadanos españoles que figuraban inicialmente en los registros de desaparecidos tras la catástrofe natural.
Por su parte, el Ministerio de Asuntos Exteriores de España ajustó las cifras oficiales y mantiene la búsqueda activa de los dos españoles restantes. Las autoridades locales continúan guardando reserva sobre la identidad de los afectados y las circunstancias del rescate.
Labores de rescate en la zona cero
Las tareas de salvamento se centran tanto en el epicentro del desastre como en las inmediaciones del paso fronterizo de Gyirong. En estas áreas, las brigadas enfrentan un terreno sumamente adverso debido al lodo solidificado que dificulta el acceso terrestre.
Los equipos especializados lograron penetrar en las zonas más aisladas tras superar múltiples obstáculos causados por la destrucción de carreteras y los cortes de comunicaciones. Aunque el riesgo de colapso en una represa improvisada ha disminuido, los expertos advierten que persiste la amenaza de nuevos desprendimientos en el cauce fluvial.
