Defensa del Ejecutivo y colaboración bilateral
La gestión de la reciente crisis migratoria en Ceuta ha provocado una intensa actividad parlamentaria en el Gobierno central. El Ejecutivo ha mantenido una defensa cerrada del papel de Marruecos, evitando en todo momento atribuirle la responsabilidad en el cruce irregular de al menos 72.000 personas registrado a finales de julio.
El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, reiteró la importancia de mantener un diálogo permanente con el país vecino, al que calificó como un actor esencial para facilitar el rápido retorno de la gran mayoría de los migrantes. En la misma línea, el titular de Interior, Fernando Grande-Marlaska, alabó la colaboración sostenida y eficaz mantenida con las autoridades marroquíes.
Por su parte, el ministro de la Presidencia, Félix Bolaños, se mostró categórico al afirmar: “No existe ninguna evidencia de que Marruecos haya liderado o haya impulsado la entrada masiva de personas en la frontera de Ceuta el 30 y 31 de julio”. Asimismo, reprochó a los partidos de la oposición haber querido faltar al respeto al país alauí mediante acusaciones sin fundamento.
Razones que alejan la sospecha oficial
Fuentes del Gobierno insisten en que no existen indicios de una maniobra estatal por parte de Rabat. A diferencia de episodios diplomáticos anteriores, como la crisis de 2021 vinculada a Brahim Ghali —donde las autoridades marroquíes asumieron abiertamente sus actos bajo el lema de que los actos tienen consecuencias—, en esta ocasión la respuesta oficial ha sido radicalmente distinta y cooperativa.
Desde el Ejecutivo argumentan que un episodio de esta magnitud genera un desgaste interno considerable para la propia monarquía marroquí. “La fecha no cuadra: ¿al mismo tiempo que el rey está dando un discurso hablando de la modernización de Marruecos, su gente [está] escapando del país? Es una imagen nefasta”, reflexionan fuentes gubernamentales, subrayando la especial sensibilidad que rodea a la implicación de menores.
El papel de las redes sociales y la ultraderecha
Durante su comparecencia, Albares puso el foco en la influencia de factores externos, como la difusión de bulos a través de plataformas digitales. El ministerio documentó una infraestructura digital previa que amplificó contenidos falsos, generando hasta 30 millones de visualizaciones tras la publicación de un vídeo viral.
El ministro criticó duramente la difusión de mensajes por parte de terminales de la denominada internacional reaccionaria en Estados Unidos y Europa. Según los datos aportados, cerca del 40% de la conversación en la red social X sobre este asunto estuvo redactada en inglés entre el 27 de julio y el 10 de agosto.
Matices y discrepancias en el seno del Gobierno
A pesar de la postura oficial predominante, los socios minoritarios del Ejecutivo han mostrado abiertamente sus reservas. La ministra de Sanidad, Mónica García, advirtió sobre un posible intento de desestabilización internacional: “Hubo un intento de desestabilización del país, que si abrimos el foco va más allá de nuestra propia frontera y en el cual es evidente también que Marruecos tiene una responsabilidad”.
En una línea similar se pronosticó previamente la titular de Juventud, Sira Rego, quien tachó de incomprensible la magnitud del movimiento migratorio sin conocimiento previo de las autoridades del país vecino. Pese a estas tensiones interpretativas, el Gobierno mantiene como prioridad consolidar la cooperación fronteriza y evitar una escalada diplomática.
