Bruselas descarta que Moscú provocara la crisis migratoria en Ceuta pese al uso de bulos en la red
El Servicio Europeo de Acción Exterior ha señalado de forma oficial que no hay pruebas concluyentes que demuestren que la grave crisis migratoria vivida en la ciudad autónoma fuera originada por una campaña de manipulación extranjera.
Las declaraciones institucionales llegan después de que el presidente del Ejecutivo central, Pedro Sánchez, apuntara directamente durante una intervención radiofónica a una presunta maniobra internacional coordinada.
La postura oficial de la Unión Europea
Desde el departamento diplomático comunitario se matizó el alcance de las injerencias detectadas en el entorno digital durante aquellos acontecimientos en territorio norteafricano.
Según el portavoz del organismo europeo, “en el caso de Ceuta, observamos intentos por parte de Rusia de explotar la crisis en internet”, aunque matizó de inmediato que “no disponemos de pruebas concluyentes que indiquen que la propia crisis fuera desencadenada por desinformación procedente de actores estatales extranjeros”.
A pesar de desvincular a Moscú del detonante inicial, Bruselas reconoce que la inmigración irregular continúa siendo un flanco sumamente delicado y susceptible de manipulación masiva.
Acusaciones cruzadas y motivaciones políticas
Durante su intervención en la cadena Ser, el líder del Gobierno español vinculó las maniobras de desinformación detectadas en las redes sociales con las posturas internacionales de su administración.
Sánchez argumentó que “es evidente que si Rusia se mete a desinformar sobre esta cuestión o Israel también desinforma criticando al Gobierno de España, no será porque les preocupa la migración en España o en Europa, sino por las posiciones políticas que estamos manteniendo, yo creo que valientes, respecto al genocidio en Gaza o respecto a la invasión de Putin en Ucrania”.
Por su parte, fuentes de la Comisión Europea confirmaron que los informes elaborados por los servicios diplomáticos fueron remitidos oportunamente a Madrid dentro de los protocolos habituales de intercambio de inteligencia entre socios comunitarios.
La reacción del Kremlin y del gobierno israelí
Las palabras del mandatario español provocaron una respuesta inmediata por parte de las autoridades internacionales señaladas, comenzando por el Ministerio de Exteriores ruso.
La portavoz de la diplomacia de Moscú, María Zajárova, exigió explicaciones formales y declaró en una rueda de prensa recogida por la agencia Interfax que “cuando hay acusaciones, debe haber hechos concretos que después requieren verificación. Y sólo después de esto se puede hablar sobre una acusación que, de alguna forma, pueda ser tomada en serio”.
La representante rusa añadió con rotundidad que “sin hechos, sin materiales respaldados con cifras, fechas y nombres, simplemente no hay nada de que hablar”.
En la misma línea de rechazo absoluto a los señalamientos del Ejecutivo español se situó el gobierno de Israel, cuyo ministro de Exteriores, Gideon Saar, tildó las afirmaciones de mentiras difamatorias.
El representante israelí acusó con dureza al presidente del Gobierno de “mentir descaradamente” con el único propósito de “desviar la atención del vergonzoso fracaso de Sánchez en la gestión de los asuntos de su país”.
