Una nueva ofensiva militar en territorio persa
El Comando Central de Estados Unidos (Centcom) confirmó la ejecución de una serie de bombardeos dirigidos específicamente contra infraestructuras del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC) en suelo iraní.
La orden militar se hizo efectiva a las 12:00 h (hora del Este), según detalló la institución castrense a través de sus canales oficiales de comunicación.
La acción armada responde de manera directa a las hostilidades previas registradas en rutas comerciales críticas. “Estos ataques se producen tras los recientes intentos de ataque por parte de la IRGC contra buques mercantes en el estrecho de Ormuz y contra militares estadounidenses desplegados en la región”, anunció el Centcom.
Explosiones y réplicas en el estrecho de Ormuz
Medios de comunicación locales en Irán reportaron detonaciones de gran magnitud en puntos estratégicos del sur del país. Se contabilizaron al menos cinco explosiones en la isla de Qeshm, sumadas a otros cuatro estallidos previos en las inmediaciones del paso marítimo.
Esta escalada bélica se materializa apenas 48 horas después de que la aviación estadounidense atacara la isla de Larak. Desde dicho enclave, según la versión de Washington, Teherán preparaba operativos con cohetes y minas marinas destinados a bloquear el tránsito comercial.
Como respuesta a estas operaciones, Teherán ejecutó ataques de carácter simbólico contra instalaciones militares norteamericanas en Jordania y Emiratos Árabes Unidos. Los incidentes iniciales no reportaron daños materiales de consideración, marcando el primer intercambio de fuego directo en el último mes.
Advertencias y bloqueo comercial
El panorama geopolítico se ensombrece ante las declaraciones del presidente del Parlamento iraní y jefe negociador, Mohamad Baqer Qalibaf. El alto funcionario advirtió sobre represalias de índole militar en caso de que Washington mantenga el cerco contra sus puertos y embarcaciones.
“Si intensifican el bloqueo sin duda daremos una respuesta militar”, aseveró Qalibaf mediante una intervención difundida por la televisión estatal. El dirigente subrayó que las restricciones navales equivalen a un acto de agresión bajo las normativas del derecho internacional.
En la misma línea, el representante gubernamental sentenció que “si la intención del enemigo es que no exportemos petróleo desde el golfo Pérsico, nadie podrá exportar petróleo”. Adicionalmente, Teherán desconoce el Memorando de Entendimiento suscrito previamente con la Casa Blanca, prohibiendo el tránsito de petroleros por rutas del sur cercanas a Omán.
Una estrategia de presión económica
La ofensiva estadounidense forma parte de un engranaje de sanciones financieras cuyo propósito fundamental es asfixiar la comercialización de crudo iraní. La semana pasada, la administración norteamericana activó la denominada operación Paria Económico para aislar definitivamente al Estado persa.
El conflicto, que ya ha cumplido seis meses de duración, mantiene al estrecho de Ormuz como el epicentro de la pulseada geopolítica. Mientras Irán busca imponer restricciones a la navegación internacional, Washington intenta consolidar corredores seguros para restablecer el flujo global de energéticos.
