Una investigación encubierta pone contra las cuerdas a la formación ultraderechista
El panorama político en el Reino Unido sufre una nueva sacudida después de que una investigación periodística destapara presuntas irregularidades en la gestión económica de Reform, la agrupación de extrema derecha encabezada por Nigel Farage. La organización se ha visto obligada a suspender de forma inmediata a dos altos cargos tras salir a la luz grabaciones que evidencian su disposición a recibir fondos procedentes de donantes estadounidenses, vulnerando la legislación vigente en el territorio británico.
Esta crisis estalla precisamente cuando la formación celebra su congreso anual y en un contexto marcado por el desgaste de su máximo dirigente. A pesar de mantenerse en puestos competitivos en los sondeos de intención de voto, empatando con los laboristas y situándose por delante de los conservadores, Farage afronta un creciente rechazo social que mina su estabilidad institucional en un momento clave para su estrategia política.
Estrategias clandestinas y sondeos bajo sospecha
Las revelaciones provienen de un trabajo de seguimiento realizado por reporteros encubiertos que se hicieron pasar por un donante extranjero y su descendiente con residencia en el país. Durante los encuentros, figuras clave del partido como James Orr y Dan Jukes detallaron vías opacas para canalizar el capital extranjero eludiendo los controles legales. Jukes llegó a insinuar que estas prácticas ya se habrían empleado en ocasiones anteriores para burlar la normativa de financiación.
Entre los implicados destaca James Orr, quien compaginaba sus responsabilidades como jefe de políticas públicas de la formación con su labor académica como catedrático de ética en la Universidad de Cambridge. Las grabaciones difundidas también salpican al propio líder del partido, a quien se escucha agradecer el apoyo económico y celebrar la publicación de sondeos favorables en cabeceras nacionales financiados de forma irregular por 32.500 libras, superando los 37.000 euros, sin declarar la procedencia real de los pagos.
Reacciones institucionales y defensa del partido
Ante la gravedad de las revelaciones, tanto el Partido Laborista como los Liberaldemócratas han trasladado los hechos a las autoridades policiales para su esclarecimiento formal. Por su parte, los máximos responsables de la organización ultraderechista han desmentido categóricamente cualquier vulneración de la legalidad vigente, tildando las pesquisas periodísticas de un fraude y una trampa premeditada diseñada para perjudicar su imagen pública.
“El partido no ha hecho nada malo. Pero las conversaciones grabadas a modo de trampa no dan buena impresión y por eso hemos tomado medidas”, declaró Farage durante una intervención radiofónica. Mientras la comisión electoral y los comités parlamentarios evalúan este y otros expedientes abiertos por fondos opacos no declarados, la credibilidad de la formación continúa seriamente cuestionada en el escenario político británico.
