La ONU aprueba un nuevo mapamundi para corregir la distorsión colonial y mostrar el tamaño real de África
La Asamblea General de Naciones Unidas ha dado luz verde a una propuesta para integrar un nuevo mapamundi que corrige las desproporciones históricas. Esta iniciativa busca dejar atrás la tradicional proyección de Mercator, un diseño elaborado en el siglo XVI que ha prevalecido durante generaciones a pesar de sus notables imprecisiones.
Diversos sectores críticos han señalado durante años que este mapa fomentaba una visión marcadamente eurocéntrica y colonialista. Al empequeñecer desproporcionadamente al continente africano en comparación con las masas terrestres del hemisferio norte, se restaba de manera sistemática su verdadero protagonismo geopolítico y demográfico a nivel global.
Un respaldo mayoritario en Nueva York
Durante la sesión celebrada en Nueva York, la medida obtuvo un respaldo contundente con 164 votos a favor y apenas 6 abstenciones. El único voto en contra provino de Estados Unidos, mientras que España y la gran mayoría de los Estados miembros de la Unión Europea se sumaron a la iniciativa para adoptar progresivamente el diseño conocido como Equal Earth.
Dicho modelo cartográfico fue desarrollado en 2018 por un equipo internacional de expertos en geografía y cartografía. Su objetivo principal es ofrecer una representación visual mucho más fiel de la superficie terrestre, equilibrando las proporciones reales entre las regiones ecuatoriales y las zonas septentrionales.
A pesar de la relevancia del acuerdo adoptado por la Asamblea General, es importante destacar que las resoluciones de la ONU no tienen carácter vinculante. Por este motivo, ningún gobierno ni institución internacional afrontará prohibiciones estrictas ni la obligación absoluta de descartar el modelo antiguo de forma inmediata.
Sin embargo, los expertos prevén que la influencia del organismo internacional impulse una actualización gradual en los planes educativos, las herramientas tecnológicas y las publicaciones institucionales. El objetivo es normalizar el uso de representaciones cartográficas científicamente precisas en la vida cotidiana.
Ciencia frente a la herencia colonial
La propuesta aprobada fue impulsada inicialmente por Togo hace varios meses, logrando sumar rápidamente el respaldo de numerosos países del continente africano y de socios europeos como Francia. Horas antes de la votación, el ministro de Asuntos Exteriores de Togo, Robert Dussey, defendió la iniciativa ante la plenaria.
“Esta discusión no es política, sino científica, porque existen pruebas científicas y todos debemos aceptar la realidad”, afirmó Robert Dussey al reclamar un cambio largamente postergado en la forma en que la humanidad se visualiza a sí misma sobre el papel.
En la misma línea, el jefe de la diplomacia francesa, Jean-Noël Barrot, ratificó desde París el compromiso de su país con la medida. El representante galo anunció que su nación comenzará a utilizar “representaciones cartográficas adaptadas a usos específicos, más fieles a las superficies reales y en consonancia con las recomendaciones de cartógrafos y científicos”.
El impacto visual de la proyección tradicional
El problema fundamental de la proyección de Mercator radica en su origen técnico: fue concebida originariamente para facilitar la navegación marítima. Para lograr líneas de rumbo constantes sobre una superficie plana, el sistema distorsiona de manera drástica las proporciones, ampliando artificialmente las masas terrestres cercanas a los polos y reduciendo las ubicadas cerca de la línea ecuatorial.
Como resultado directo de esta distorsión, un territorio como Groenlandia aparenta en los mapas tradicionales una superficie equivalente a la de todo el continente africano. No obstante, en la realidad geográfica, África es unas 14 veces más grande que la isla ártica, una desproporción geométrica que ha sesgado la percepción visual del planeta durante siglos.
Ante esta distorsión persistente, la Unión Africana adoptó una resolución a principios de este año animando a sus más de 50 Estados miembros a abandonar definitivamente el uso del mapa clásico. Paralelamente, iniciativas ciudadanas como la campaña digital global “Corrige el mapa” han intensificado la presión pública para erradicar este sesgo de los medios de comunicación y de los organismos multilaterales.
