Una ofensiva militar marcada por la polémica
El presidente colombiano, Abelardo de la Espriella, ha desatado una fuerte controversia en el país tras publicar un vídeo en el que se le observa caminando entre bolsas blancas con los cuerpos de 23 guerrilleros muertos durante un bombardeo en la selva del sur. La grabación forma parte de una nueva estrategia de seguridad implementada en las primeras semanas de su mandato de extrema derecha para combatir el narcotráfico y los grupos armados.
En la publicación difundida en la red social X, el mandatario defendió sus acciones con rotundidad. “Les prometí enfrentar el terrorismo y lo estoy haciendo”, afirmó el gobernante de 49 años, en unas imágenes que rápidamente generaron duras críticas por parte de organizaciones humanitarias, académicos y partidos de oposición. Emily Dickinson, directora para América Latina del think tank International Crisis Group, censuró el material al considerar que glorifica la violencia.
Nuevos operativos y la sombra judicial
La estrategia punitiva del Ejecutivo ha continuado con operaciones policiales recientes que han dejado más bajas entre las filas criminales. El propio mandatario anunció este viernes la caída de uno de los objetivos prioritarios del Estado. “Desde mi posesión impartí una instrucción perentoria a la cúpula militar y policial: convertir a este criminal en objetivo de alto valor y perseguirlo sin descanso”, escribió al confirmar la muerte de alias Naím, al que calificó como “uno de los criminales más peligrosos del país”.
A pesar del despliegue y del respaldo táctico de la administración estadounidense, la política de bombardeos ha encontrado un freno en los tribunales. Un juzgado del departamento de Arauca ordenó recientemente al Estado suspender los ataques aéreos contra campamentos insurgentes hasta que las fuerzas armadas garanticen la protección de menores de edad. La medida judicial responde a las denuncias sobre la muerte de cuatro menores de entre 15 y 16 años en las primeras operaciones del Ejecutivo.
Reorganización de la oposición y de la cúpula castrense
Frente al discurso de mano dura impulsado desde la Casa de Nariño, las fuerzas progresistas han articulado una respuesta coordinada. Iván Cepeda, ex candidato presidencial y figura clave de la izquierda, ha criticado las medidas iniciales del Ejecutivo y ha impulsado un “gabinete en la sombra” para fiscalizar de cerca la labor de cada ministerio, buscando mantener un discurso político alternativo a la ofensiva militar.
En el plano operativo, la dirección de la estrategia de seguridad ha quedado en manos de mandos militares con amplia trayectoria. El Ministerio de Defensa fue asignado al general retirado Jorge Mora López, mientras que la Comandancia de las Fuerzas Militares recayó en el general Erik Rodríguez. Analistas locales han señalado paralelismos entre la comunicación gubernamental y modelos digitales de otros países de la región, advirtiendo sobre el riesgo de convertir la seguridad en un espectáculo punitivo.
